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A un año del terror: los 12 decapitados

MÉRIDA, Yuc.- Las cabezas no han sido halladas y sólo hay tres detenidos presos en el penal de Puente Grande, Jalisco.

Por: Luis Fuente/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- A un año del hallazgo de 11 personas decapitadas en terrenos de la ex hacienda Chichí Suárez y uno más en la población de Buctzotz, las autoridades policíacas poco han informado de los avances de las investigaciones en este caso.

Ni las cabezas de las víctimas han sido halladas; lo único que se conoce es que los tres detenidos en Cancún por estos hechos siguen presos en el penal de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco.

El lugar del hallazgo en las inmediaciones de la comisaría meridana de Chichi Suárez ahora es un lugar donde la gente tira basura -a pesar de que hay un letrero que lo prohíbe- y no hay ninguna cruz o nicho para recordar a los 11 decapitados que fueron arrojados en ese sitio.

Mientras tanto, la casa 199 de la calle 39 entre 50 y 52 del fraccionamiento Benito Juárez Norte -según las autoridades policíacas, el sitio donde  se consumó la matanza- permanece asegurada por la Procuraduría General de la República y en total abandono. Este inmueble está registrado a nombre de la profesora Yolanda del Socorro Cámara Ricalde, quien reside en Villahermosa, Tabasco.

En la misma situación se encuentra el predio 308 de la calle 35 entre 18 y 20 del fraccionamiento Brisas -lugar donde vivían los sicarios-, cuyo portón está entreabierto y se aprecia que los sellos de la PGR fueron violados, pero el inmueble permanece abandonado e incluso carece de la puerta de la entrada principal. Esta casa está a nombre de Humberto Mena López.

Nada nuevo

Las decapitaciones por hechos relacionados con el narcotráfico no son nada nuevo, vienen sucediendo desde hace varios años en todo el país, pero las ocurridas en Yucatán el 28 de agosto de 2008 fueron las más impactantes porque fueron 12 personas asesinadas de esa manera en un solo día, lo que provocó histeria y psicosis, tanto en la sociedad como en las autoridades de Yucatán.

Las fuerzas federales y el Ejército reforzaron la seguridad en toda la Península, lo que dio como resultado el arresto de tres personas relacionadas con esos horripilantes hechos.

Los detenidos son Víctor López García (a) "El Chino", de 24 años y oriundo de Veracruz; el ex boxeador Manuel de Jesús Poot Ek ("El Tiburón" Estrella), originario de Tizimín, y Juan Camacho Coronado (a) "La Huacha", de 27 años y nativo de Monterrey, Nuevo León, quienes actualmente están sujetos a proceso en un Juzgado de Distrito con sede en el penal federal de alta seguridad en Puente Grande, Jalisco.

El 26 de octubre pasado se dictó el auto de formal prisión en contra de los tres sujetos, presuntos integrantes de "Los Zetas", como se autodenomina el brazo armado del Cártel del Golfo.

La resolución judicial es dentro de la causa penal 230/2008, por los delitos de delincuencia organizada, contra la salud y homicidio calificado.

López García también es procesado por portación de arma de fuego de uso exclusivo para las Fuerzas Armadas, mientras que Camacho Coronado y Poot Ek también serán juzgados por portación de armas y posesión de cartuchos de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.
Los tres inculpados fueron detenidos en la madrugada del 29 de agosto de ese año en una calle de Cancún, luego de una persecución por parte de agentes federales y el Ejército en la carretera Mérida-Cancún, y en ese operativo se les aseguró una camioneta de lujo Escalade, color blanco, placas de circulación UVR2789 del estado de Quintana Roo, en cuyo interior fueron asegurados un hacha ensangrentada, una granada, dos fusiles R-15, una pistola calibre 9mm, dos palas, cinco celulares y más de 540 cartuchos.

Estadística y mensajes

De acuerdo con la PGR, en agosto de 2008 tuvieron conocimiento de 28 asesinatos con decapitaciones, 12 de estos en Yucatán y con mensajes dirigidos al titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, Luis Felipe Saidén Ojeda, porque presuntamente no cumplió "los acuerdos" con el Cártel del Golfo cuando fue director de la Policía cancunense.

El caso de Yucatán ocurrió la tarde del 28 de agosto cuando fueron descubiertas 11 personas decapitadas en un terreno baldío de la comisaría Chichí Suárez, en la zona conurbana de Mérida, y horas más tarde otro cuerpo fue hallado en una calle de Buctzotz.

De inmediato, la Subprocuraduría de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada (Siedo) y el Ejército atrajeron las investigaciones por tratarse de hechos relacionados con el narcotráfico y se implementó un sellamiento de la Península nunca antes visto, lo que llevó a la detención de tres de los presuntos asesinos, luego de un enfrentamiento con agentes federales y militares a la entrada de Cancún, la madrugada del 29 de de agosto.

Las víctimas

Los decapitados fueron identificados como:
-Manuel René Mena Espinoza, o Manuel Rosado Chan, natural de Mérida, Yucatán, de 34 años de edad, vivía en Kanasín y fue procesado en dos ocasiones por delitos contra la salud en su modalidad de posesión de cocaína y de clorhidrato de cocaína.

-Julio Mendoza Hernández, natural de El Cuyo, Tizimín, Yucatán, de 32 años de edad, residía en Paseos de Itzincab (Umán, Yucatán), y fue procesado por delito contra la salud.

-Eusebio Rosado Fernández, de 41 años de edad, con ficha judicial por delitos contra la salud. Su identidad se averiguó por medio del Sistema Automatizado de Identificación de Huellas Dactilares.

-Félix Jesús Herrera Solís (a) "El Titino", natural de Chetumal, Quintana Roo, y de 32 años de edad; vivía en el fraccionamiento El Roble. Delitos: robo con violencia y robo calificado cometidos en pandilla, y robo cometido en estado de ebriedad.

-José Luis Rodríguez Chin (a) "Chepo", meridano de 23 años de edad, residía en la colonia Los Reyes. Fue sentenciado por lesiones y ataques peligrosos cometidos en pandilla.

-Luis Adolfo Romero Dzib, también de Mérida, Yucatán, de 32 años de edad; vivía en la colonia Bojórquez. Cometió robos, lesiones y allanamiento de morada.

-Miguel Angel Puerto Gutiérrez, natural de Progreso, Yucatán, de 35 años de edad, quien residía en esa ciudad y puerto. Procesado por delitos contra la salud en la modalidad de posesión de cocaína. Era taxista y se dedicaba al narcomenudeo particularmente con turistas extranjeros.

-Luis Fernando Pech Chan, de 23 años de edad, oriundo de Chunchintoc, del municipio de Holpechén, Campeche; fue procesado por ataques peligrosos y daño en propiedad ajena cometido en estado de ebriedad.

-Rosendo Pech Dzul o José Rosendo Pech Dzul (a) "Ros", de 43 años de edad, natural de Mérida, Yucatán, procesado por diversos delitos como robo calificado, daño en propiedad ajena, tentativa de violación, entre otros, fue sentenciado por homicidio y lesiones que ponen en peligro la vida, lesiones cometidas en pandilla y portación de armas e instrumentos prohibidos, así como por robo calificado.

Finalmente, se dio el nombre de Luis Alfonso Canul Chan, "Licho", originario de Mérida, Yucatán, y procesado por vagancia y mal vivencia, por robo calificado cometido en estado de ebriedad y por lesiones.

Las cabezas de estas personas nunca fueron recuperadas, pero existe la versión de la PGR que los tres detenidos por estos hechos declararon que las incineraron en un paraje denominado "Los Girasoles" a las afueras de Cancún, en el kilómetro 267 de la vía libre a Mérida.

En el limbo...
Según el recuento, los narcoasesinatos ya rebasan las 15 mil ejecuciones en el México del siglo XXI, la inmensa mayoría permanece en el limbo judicial, ya que a ninguna autoridad le importa esclarecer estos hechos bajo el argumento de que se trata de ajustes de cuentas de los diferentes cárteles de droga que operan en el país.

La primera ocasión que se tuvo conocimiento de las narcodecapitaciones fue la noche del 6 de septiembre de 2006 cuando un comando del grupo mafioso autollamado "La Familia" irrumpió al tugurio "Sol y Sombra", en Uruapan, Michoacán, ordenó que la orquesta parara la música y esparció en el piso de la pista de baile las cabezas de cinco personas que unas horas antes habían sido asesinadas.

De acuerdo con informes oficiales del Gobierno Federal, en los últimos tres años se han cometido el asesinato y decapitación de 200 personas y se señala como responsables de estos hechos a "kaibiles" (ex soldados de élite guatemaltecos), ex militares y pandilleros, pero hasta ahora no existe una sola persona que haya sido sentenciada por decapitar a alguien relacionado con el narcotráfico.

Este tipo de asesinatos no es de uso exclusivo de un cártel de la droga en particular, pues las autoridades federales indican que entre las víctimas hay integrantes de los cárteles del Golfo, de Sinaloa, de Juárez y de Tijuana.

También se menciona que algunos de los asesinatos son llamados "circunstanciales", ya que son personas que estaban en el lugar equivocado.

Sierras eléctricas, sables, cutters, cuchillos usados para cortar cebolla, alambre y hachas de bosque son las herramientas utilizadas por los criminales para cortar cabezas.

Como método de terror, las decapitaciones son con el fin de que las cabezas sean colocadas en sitios estratégicos con mucho público como son las entradas de los cuarteles militares, antros, televisoras o periódicos, o bien los cuerpos sean tirados como basura en algún lote baldío, al mismo tiempo que se les avisa a los reporteros locales de la nota roja la ubicación exacta para que lleguen antes que las autoridades y difundan el miedo.

De igual manera, los autores de estos crímenes utilizan portales de Internet para difundir el mensaje de terror por medio de videos.

Las decapitaciones se han dado en todo el territorio nacional principalmente en Michoacán, Chihuahua, Durango, Veracruz, Baja California, Tamaulipas, Sinaloa, Estado de México, Coahuila, Sonora, Tabasco, Nuevo León, Yucatán y Oaxaca, según la Secretaría de Seguridad Pública Federal.
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