NOTICIA DE ARCHIVO

Crónica: Estudiante de día, dama de compañía de noche

MÉRIDA, Yuc.- "Esto no lo sabe mi novio ni mi familia. No tienen por qué", dice Alejandra

Iván Duarte/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- "Alejandra" es una joven dedicada a la vida galante. De día es una joven, que como a muchas, se le puede ver tomada de la mano de su novio caminando por el centro de la ciudad.

Sin embargo, si recibe una llamada, como si se tratase de un empleo normal, con voz fuerte, sin revelar enojo o impresión alguna, informa a la persona que está del otro lado de la línea que llegará "tarde" al trabajo, pero que está en camino.

Mientras camina con su enamorado bien puede ser confundida con cualquier otra pareja de novios de preparatoria o universidad.

Por las noches se le ha podido ubicar esporádicamente en el parque de San Juan, donde es abordada para preguntarle sobre su trabajo. Un tanto nerviosa, y a la defensiva, pregunta al reportero cómo supo de ella, pero sin dar tiempo a una respuesta vuelve a hablar y dice: "Ahora no puedo charlar, estoy esperando a que pasen por mí, si quieres ve a este lugar", y extiende una dirección.

Pide que acuda al mediodía. Todo sucede en pocos minutos, da un vistazo a su celular y se retira. Un auto compacto, color plata y vidrios polarizados, se detiene; se identifica la figura de un hombre de mediana edad. "Alejandra" se sube y desaparecen.

Al día siguiente nos relata su caso en una vivienda como cualquier otra del centro de la ciudad, a pie partiendo de la Plaza Principal de Mérida se llega en no más de 20 minutos. Mantiene todo el tiempo cortinas cerradas, con algunos vidrios reflejantes. No se ve nada en el interior desde ahí, parece abandonada.

Se abre la puerta e inmediatamente, tras entrar cierra enseguida. En la sala hay un joven esperando turno y dos chicas esperando que se desocupen las habitaciones. "Sólo nosotras estamos, puedes esperar a que se desocupen los cuartos", indica.

"Alejandra" estaba en uno de ellos, y pasaron pocos minutos cuando salió envuelta en una toalla, acompañada de un joven al que despide. Después, invita a pasar a una de las habitaciones.

La mujer, de 19 años de edad, aunque se ve más joven, sin rodeos pregunta ¿qué quieres saber? Contesta a todos los cuestionamientos directamente, con la única condición de que no se revelará su identidad.

"Esto lo hago porque quiero, no me obligan, aunque hay algunas que sí lo tienen que hacer. Lo hago cuando necesito dinero, y no es todo el tiempo, aunque sí con cierta frecuencia. Esto no lo sabe mi novio ni mi familia. No tienen por qué", dice.

Asegura que está estudiando el último año de preparatoria, pero no dice en dónde. Cuenta que en ocasiones ha visto o ha escuchado de otras muchachitas que acuden a San Juan, a veces con uniforme escolar, en busca de clientes, "pero no me consta".

-Mis padres pagan la escuela, pero cuando quiero algo que sea de mi gusto, un celular, un bolso, no sé, cualquier otra cosa, simplemente busco cómo obtener dinero, y ésta es una forma -explica.

Cuando la charla termina y abandona la habitación, hay otros sujetos en la sala, que ya no son los mismos de minutos antes. "Alejandra" parece reconocer a uno de ellos, a quien saluda de beso e ingresa con él a la habitación. La vida sigue...

mn/dua