NOTICIA DE ARCHIVO

Delincuentes, más jóvenes y sanguinarios

CANCÚN, Q. Roo.- Cada vez aumenta más el índice de menores que incurren en conductas antisociales; incluso con buen nivel académico.

Redacción/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.-  El 13 de junio del 2009  fuerzas especiales del Ejército Mexicano, capturaron en Cancún a Juan Manuel Jurado Zarzoza, alias "El Puma". Antes habían arrestado a Einer Escott Interián.

Ambos personajes figuran, según la Procuraduría General de la República (PGR)  como probables miembros del crimen organizado y aunque ya pasan de los 30 años comenzaron su actividad delictiva a menor edad.

Los dos son quizá, de acuerdo a los archivos policiales, las figuras más emblemáticas de la nueva generación de presuntos delincuentes que tuvieron una educación académica a nivel medio superior, que se "formaron" en las aulas y calles del municipio Benito Juárez.

A principios de abril de este mismo año fue capturado en la ciudad de México, Vicente Carrillo Leyva, hijo mayor de uno de los presuntos capos más afamados del narcotráfico Amado Carrillo Fuentes "El señor de los cielos". El treintañero es otro ejemplo de esta nueva oleada de jóvenes que están frente a organizaciones que infringen la ley.

Muchos de ellos, contaron con un perfil distinto al común. Tuvieron preparación e incluso con un nivel académico medio, quizá alto.

Se atribuye que provienen de familias de clase media, hasta cierto punto unidas, pero que al final se dejaron seducir por los cánticos de las sirenas, y el poder tanto económico como de líder que les daba determinada banda.

La delincuencia en el municipio, como en muchas otras partes del país, tiene nuevo rostro. Se enrolan cada vez más jóvenes y tienen más crueldad para consumar sus actos, reconocen expertos en temas de seguridad en el municipio Benito Juárez, aunque otros refieren que no son tan violentos.

Relevo generacional

Expertos en materia de seguridad, así como en psicología advierten que el municipio no escapa a la nueva generación de criminales, producto de la tensión social, las drogas y el tener todo, o algunos lujos, con hacer poco.

El psicólogo Zoilo Salazar García comenta que uno de los ejemplos más claros está en los jóvenes que venden droga al menudeo. Muchos de ellos optan por traficar el producto con tal de ganar unos pesos al mes, y no tener un horario fijo en un empleo.

"Otro caso es cuando los jóvenes roban y lo toman ya como una forma de vida. Salen de sus casas en las mañanas a robar, incluso esa ya es su forma de vida", acota.

También son cada vez los menores de edad que incurren en conductas antisociales, advierte el abogado Alberto Alfonso Rojas García, quien recientemente fue nombrado director de la cárcel de Cancún. El funcionario descarta que tanto los primeros como los jóvenes utilicen métodos más sanguinarios o atroces para un acto.

"La gravedad de lo sanguinario, lo atroz de la conducta es muy circunstancial, muy particular de cada caso. No con eso podemos decir que se ha generalizado, no es un estado de barbarie y de retroceso", apunta.

Este nuevo perfil, refieren los entrevistados, puede ser también resultado del incremento en el consumo de drogas, alcohol y la frustración por falta de oportunidades en los ámbitos escolar y laboral.

No obstante advierten que hay quienes buscan estar preparados para evitar un arresto después de cometer un delito.

Nuevos métodos

El ex director de la Policía Judicial del Estado (PJE), y actual funcionario de la mesa de Asuntos Especiales de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) Luis Felipe Ortiz Seca, reconoció que los delincuentes buscan nuevos métodos, tal es el caso del uso de teléfonos móviles que cuentan con radio.

"Antes nosotros podíamos acceder a los teléfonos celulares, a las tarjetas de memoria, pero con estos aparatos es difícil", señala.

Salazar García, quien preside el Centro de Integración Juvenil (CIJ), comenta que la  violencia es un problema no de una ciudad, en particular. "Pensamos que una ciudad grande tiene más problemas, como la ciudad de México por ejemplo, que conlleva a otros en materia de delincuencia pero también sucede en pequeña escala en ciudades como Cancún", agrega.

También manifiesta que cuando no hay fuentes de trabajo y oportunidades para el estudio, los jóvenes buscan determinados espacios para satisfacer sus necesidades, al no encontrarlas se integran a grupos delictivos donde saben que pueden ganar dinero con pocas horas de trabajo, si es que así se le puede llamar a la venta de drogas al menudeo, por ejemplo.

Ortiz Seca, manifiesta que efectivamente hay más jóvenes mayores de 18 años de edad que cometen delitos del fuero común, además de percibir un cambio en el perfil del probable delincuente que perfecciona sus métodos para no ser arrestados de nueva cuenta.

Finalmente los expertos coincidieron en la imperiosa necesidad de elevar los niveles académicos de los policías a fin de estar más preparados para hacer frente a esas nuevas generaciones que comienzan a surgir en el mapa geodelictivo del municipio más importante del país en materia turística.