NOTICIA DE ARCHIVO

No es un ejercicio democrático. Es un... ¡albazo!

Hace años que estamos fatalmente empantanados en el tema de las reformas estructurales. Zedillo quiso reformar el sistema eléctrico nacional y, mira tú, los del PAN fueron quienes le tumbaron su propuesta. A eso se le llama estar en la oposición, sí señor: dices que no a todo en el Congreso, que es donde pones a tu gente más peleona, y te vas luego tan pancho a casa a disfrutar el espectáculo gratuito que te ofrecen los derrotados. ¿Y el país, mientras tanto? Ah, pues que se joda el país. Que se hunda. Y que la factura la paguen tus adversarios políticos, faltaría más. Ya tendrás oportunidad después de rescatarlo exhibiendo un acendrado y muy oportuno patriotismo (hay más tiempo que vida, decimos los mexicanos) y de ceñirte presuntuosamente los laureles para cosechar, encima, pingües beneficios en las urnas.

Y, bueno, ha llegado ahora el momento de tramitar, una vez más, una de esas famosas enmiendas a doña Constitución para, en este caso, cambiar las leyes laborales y mejorar la productividad y la competitividad de Estados Unidos (Mexicanos). El problema es que la propuesta la hace Calderón y el hombre representa intereses que no necesariamente son los que interesan a ciertos interesados. En el PRI, por lo pronto, como que no se animan enteramente a que, por ley, pidamos cuentas claras a sindicatos liderados por próceres de las luchas obreras de la talla de un Napoleón Gómez Urrutia u otros de su mismo pelaje. Pero, es en el PRD donde está más alborotado el gallinero: denuncian, ni más ni menos, que la iniciativa, si es votada en la Cámara baja por los diputados de PRI y PAN que elegimos libremente los ciudadanos, es un "albazo". Ah, y la señora Padierna nos avisa que habrá "movilizaciones". Ay, mamá...