NOTICIA DE ARCHIVO | NOVEDADES QUINTANA ROO

Crónica taurina

enrique cervantes

El indio grande

No es novedoso que la crítica española empezara a manejar un vocabulario diferente a la manera como toreaba el mexicano Rodolfo Gaona "El indio grande", a principios del siglo pasado.

Calificativos a una labor torera no sólo distinta a los matadores de entonces, sino verdaderamente novedosa por la elegancia y los conocimientos agregados al son y el ritmo que poseía aquel "indio" aspirante a figura del toreo.

"Internacionalizar" la tauromaquia era y sigue siendo un sacrilegio en aquellas latitudes, eran preocupantes las diferencias en el "estilo gaonista".

Las etiquetas calificadoras hicieron su aparición, nueva versión al ámbito de los defectos. Así cuando empezó a jugar los brazos en sus lances mestizos, al mismo tiempo a caminarle a los toros con una parsimonia que contrastaba con el apresuramiento de sus encumbrados alternantes, fue incorporada la terminología a la palabra "pereza", una especie de toreo desganado y enseguida se hizo frecuente el manejo de vocablos como languidez, dejadez y otras del mismo "jaez", una manera de expresar resentimientos, pero en realidad era que estos "defectos" manifestaban rasgos que tenían que ver con la estética, desconocida hasta entonces delante de los toros, por fortuna a los conocedores les gustaban las no "virtudes" de gaona, y aplaudían a rabiar y se levantaban de sus asientos y no tenían inconveniente en ser admiradores y partidarios de un "indio".

En la Madre Patria, el toreo no admitía interpretaciones que no fuesen españolas o por eventual concesión de vecindades. Conceptos incorporados al vocabulario taurino oficial y lo peor repetidos una y otra vez por los de allá y por muchos de acá, cerebros claros, anteponiendo un hispanismo poco analítico.

De manera que las versiones y definiciones a la mexicana del toreo, según ellos, era pereza, apatía, desidia, indolencia y otros sinónimos y de paso ser uno de los alucinantes "siete pecados capitales" dentro de lenguaje utilizado en tauromaquia, resulta que movimientos poco veloces o lentitud al realizar las suertes son precisamente sinónimos de "temple", sin embargo los especialistas al ver el sentimiento de gaona delante de los toros optaron por emplear términos equívocos que disminuyeran el crédito técnico a uno de los principales rasgos del torero y del toreo mexicano como es la dimensión del temple.

Y es que además se trataba de una expresión intensa del espíritu mestizo que poco o nada tenía que ver con la indolencia en una raza, una trascendencia de un ritmo interior y de una tradición artística, "de un sentir netamente mexicano? porque, así somos".

Y? hasta nuestro próximo jueves taurino.