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Dice el obispo que no es malo tener riquezas

Es la indiferencia ante los pobres y la falta de caridad lo que condena, dice monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas

Johanna Gaytán

Durante la homilía dominical ofrecida en la Catedral de Cancún, el obispo de la Prelatura Cancún Chetumal, Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, señaló que el mensaje del día de ayer era dirigido a los ricos.

"Creo queridos hermanos y hermanas que debemos entender sobre este evangelio que no es lo malo ser rico, todos queremos ser ricos, es el uso de las riquezas, cómo usas esas riquezas.

"En realidad queridos hermanos y hermanas lo que Cristo condena de los ricos es que les importe tan poco los pobres" dijo el obispo.

Destacó que no por el hecho de tener dinero alguien se va a condenar a no ir al cielo, sino que es la indiferencia ante los pobres y la falta de caridad lo que puede condenar a una persona a no llegar a la vida eterna.

"Jesús condena el mal uso de las riquezas, el uso tonto y estúpido de las riquezas, por lo cual no somos capaces de compartir lo mucho o lo poco, esto viene para todos, sean ricos o pobres, todos tienen algo qué compartir con sus hermanos.

"No hay nadie tan pobre que no pueda compartir algo con sus hermanos, aunque sea una palabra de aliento, unos buenos días", dijo el líder católico de la entidad.

Los seres humanos nos hemos vuelto más solidarios, quizá gracias a la globalización de la comunicación que nos enseña las desgracias que hay en otros lugares.

Recordó que hace 25 años que se dio el temblor en la Ciudad de México, la población de este país despertó su solidaridad.

Dijo que la población haitiana se refiere al pueblo mexicano como uno de los más caritativos, ya que más de medio año después de la catástrofe vivida en aquel país este pueblo sigue ayudándolos, destacó el obispo.

"La fe nos hace más solidarios, la fe nos quita esa indiferencia, ese egoísmo que nos hace preocuparnos nada más por nosotros mismos.

"La fe nos proyecta hacia los demás, nos motiva para que veamos a Cristo en nuestros hermanos y nos recuerda que al final de nuestra vida nos examinarán y nos juzgarán de acuerdo a lo que hayamos hecho por nuestros hermanos", reflexionó el sacerdote ante los feligreses, a quienes les recordó que deben aprovechar la vida, ya que es la única oportunidad que tienen para actuar bien ante sus semejantes.

"No nos cansemos de ser solidarios con nuestros hermanos necesitados", concluyó monseñor Pedrao Pablo.

El texto del Evangelio de Lucas 16,19-31) dice que e aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: "Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico, pero nadie se lo daba. Hasta los perros venían y le lamían las llagas.

Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado, Luego fue al infierno.

Entorno

"La parábola del rico y del pobre Lázaro, nos dice que Dios ama a los pobres y los levanta de su humillación y que nuestro destino eterno está condicionado por nuestra conducta". "El primero vive en el lujo y en el egoísmo y, cuando muere, acaba en el infierno. Mientras que el pobre, que se alimentaba con lo que caía de la mesa del rico, cuando muere es llevado por los ángeles a la morada eterna de Dios y de los santos".

"Esta parábola nos dice dos cosas: la primera es que Dios ama a los pobres y los levanta de su humillación. La segunda es que nuestro destino eterno está condicionado por nuestra conducta. Nos corresponde a nosotros seguir el camino que Dios nos ha mostrado para alcanzar la vida y esta senda es el amor, no entendido como sentimiento, sino como servicio a los demás, en la caridad de Cristo".