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Voces y opiniones

La misión del maestro

El maestro es un profesionista con una alta misión social. Abre las ventanas de la patria a los aires de la verdad, el bien y la belleza. Siembra las semillas de la felicidad de la nación, de las familias y de las personas.

Forma buenos padres, buenos hijos y buenos ciudadanos. Ayuda a los niños a forjar su destino. Lucha contra la ignorancia. El guerrillero Francisco Villa decía: Yo pago primero a un maestro y después a un general, para vencer la incultura, la mayor desgracia del país.

El maestro tiene una misión clara que debe realizar con una actitud modesta: la de proporcionar a la gente las habilidades y los datos fundamentales del saber, con el propósito de capacitarla para relacionarse entre sí más inteligentemente y para producir con mayor abundancia los bienes necesarios para disfrutar de mejores condiciones de existencia.

Los maestros con su labor cotidiana labran el perfil de la nación. Son los maestros quienes configuran el rostro social del México futuro al desarrollar el cuerpo, la mente y el corazón de los niños y los jóvenes del país. Tienen la responsabilidad de proporcionar una educación integral que desarrolle armónicamente todas las facultades del hombre, de acuerdo con lo que se establece en el Artículo Tercero Constitucional.

Todavía muchos mexicanos padecen la ignorancia, la miseria y la injusticia y es urgente promover que se determinen a buscar, con su propio esfuerzo, mejores formas de vivir, dentro de una mayor libertad y con más humana dignidad.

Enseñar a los demás, difundir la sabiduría entre los hombres, crear esperanza en el porvenir, fortalecer la fe de las nuevas generaciones en nuestro destino, sembrar en la niñez la semilla de la redención, son tareas, todas ellas, de las más generosas.

Educar, se ha dicho, en su sentido más amplio es redimir. Todo maestro verdadero debe tener vocación de redentor. Consecuentemente la del magisterio es una profesión atractiva, bella, absolutamente necesaria y cada vez mejor considerada socialmente.

El maestro, para realizarse plenamente como profesionista de la docencia y para desarrollar su natural misión de líder social, necesita talento, preparación, sabiduría, cultura amplia y sobre todo debe saber rodearse del respeto, la confianza y la gratitud de la sociedad en su conjunto. Jamás debe colocarse en situaciones contrarias a los intereses de sus alumnos y a las aspiraciones generales de la comunidad nacional.

El maestro enseña con la palabra y también con su ejemplo. Debe mostrar cómo opera en él mismo la educación que pretende impartir. El maestro ha de empeñarse permanentemente en elevar su emoción social y su nivel profesional. Su aspiración debe apuntar hacia elevarse todo lo posible; elevarse hasta lo imposible. Es cierto que con mejores maestros se formarán mejores mexicanos.

Es grande por su número la legión de maestros que ya están en servicio en todo el territorio nacional y son miles los jóvenes que desean seguir esta profesión. Ampliar y profundizar la preparación de quienes ya están ejerciendo la profesión, es un programa que se realiza mediante la creación de centros para los maestros y programas

de capacitación y actualización del magisterio.

La formación del nuevo magisterio se ha de mejorar con los programas de fortalecimiento de la educación normal. Al mismo tiempo se ha de promover la revaloración de la función magisterial que comprende un programa con los seis principales aspectos siguientes:

La formación del maestro, su actualización, el salario profesional, su vivienda, la carrera magisterial y el aprecio social por su trabajo. El problema es el de concertar diversas acciones para contar con mejores maestros.