Caín está de vuelta

El Brown Pride Velásquez terminó con las dudas sobre quién es el mejor peso completo en el mundo de la UFC, tras dominar y quitarle el cinturón a Junior dos Santos

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Lo que nadie había conseguido, Caín Velásquez derribó en varias ocasiones a Junior dos Santos. (Agencias)

Lo que nadie había conseguido, Caín Velásquez derribó en varias ocasiones a Junior dos Santos. (Agencias)

Agencias
LAS VEGAS, Nevada.- Las tarjetas de los jueces nunca podrán explicar la forma en la que Caín Velásquez derrotó a Junior dos Santos la noche del sábado dentro de UFC 155. Fue el castigo más doloroso que el ex campeón brasileño ha sufrido en su carrera.

Fueron más de 13 meses preparando ese momento, empezar desde cero, formando parte de eventos pre estelares como cuando venció a Antonio Silva en UFC 146. Todo eso con una sola cosa en la mente: recuperar el cinturón.

“Estuvo en mi cabeza todo el año, yo sabía lo que podía hacer y tenía que venir a demostrarlo. Las personas estuvieron diciendo muchas cosas sobre mí y tenía que demostrar lo contrario”, dijo  el mexicoamericano después de la demostración más espectacular de su carrera.

Desde el inicio quedó clara la estrategia de Caín, no buscaría intercambiar golpes e iría por el derribo. Lo hizo, pero Junior se puso rápidamente de pie. ¿Entonces? ¿Qué hacer? Sencillo, tremenda bomba de derecha y el brasileño al suelo a mediados del primer asalto. Desde allí todo fue favorable para Velásquez.

La presión del entonces retador fue increíble. Una y otra vez golpeó a su oponente. Dos Santos nunca logró conectar alguna combinación para mantener preocupado al mexicano que, a pesar de eso, trabajó con mucho cuidado de no cruzarse a intercambiar con la guardia baja, buscando desesperadamente el nocaut.

La diferencia entre los dos mejores pesos completos de la actualidad fue realmente abismal, y los jueces lo demostraron en sus tarjetas con puntuaciones de 50-43, 50-44 y 50-45, todos ellos dando como favorito a Caín que no solo vuelve a ser campeón, sino que también logra quitar la única mancha de su récord como peleador profesional.

Mucho se había hablado en la previa de las posibilidades que tenía Velásquez y de lo difícil que sería su motivación en caso de volver a perder. Pero al mexicano no lo atormentaron nunca esos pensamientos y lo demostró desde el primer momento que subió al octágono. Su mirada lo dejó claro desde el principio: Un hombre motivado y enfocado puede cumplir cualquier meta y él lo consiguió.
El Brown Pride demostró que la derrota fugaz en noviembre de 2011, fue solo un accidente provocado por la lesión que no le permitió entrenar al cien por ciento.

“La primera vez estaba muy afectado, no podía prepararme y eso me afectó mucho, cuando en el campamento no puedes hacer todo. Todo lo que no haces en el entrenamiento se refleja en la pelea”, compartió Caín, quien tuvo control de la pelea todo el tiempo a pesar de que Junior le provocó un corte en la cabeza y conectó varios golpes poderosos con la derecha y los codos.

La aplanadora de Velásquez fue bajando de ritmo, para no quemar todas sus energías “en el primer round me di cuenta que lo tenía, así que decidí mantener el paso, más que conectar cientos de golpes quería conectar golpes más efectivos”.

Finalmente, Caín reconoció que tuvo inspiración de otras personas para regresar por su cetro. “Los Gigantes de San Francisco volvieron a ser campeones este año de la Serie Mundial como cuando yo le gané a Brock Lesnar. También ví ganar al equipo de Arizona el tazón colegial y Juan Manuel Márquez venció a Manny Pacquiao. Vi ganar a toda la gente que quería ver ganar y esperaba la hora de hacer lo mismo”, finalizó. 

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