Saludo del Black Power... la tragedia de unos héroes

Uno de los protagonistas, John Carlos, recuerda el famoso acto de protesta con el guante negro en el estadio de Ciudad Universitaria.

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La protesta en el protocolo de los Juegos Olímpicos le costó a los deportistas negros desprecio y humillación por parte de su país, Estados Unidos. (Imágenes/ Vice/ Excelsior)

La protesta en el protocolo de los Juegos Olímpicos le costó a los deportistas negros desprecio y humillación por parte de su país, Estados Unidos. (Imágenes/ Vice/ Excelsior)

JC Vargas/ Excelsior
CIUDAD DE MÉXICO.- John Carlos tiene 71 años, vive en el estado de Georgia y se dedica a dar conferencias por el mundo para recordar lo que ocurrió hace exactamente 48 años.

¿Qué recuerda de México 68?

Unos Juegos Olímpicos inolvidables, algo que voy a recordar y compartir el resto de mi vida. Con todo lo que sucedió.

¿Y del saludo del Black Power?


Fue un momento que sacudió a la sociedad, porque unos jóvenes negros declararon su malestar. Nosotros tratábamos con la segregación racial en Estados Unidos y por eso decidimos protestar nada menos que en los Juegos Olímpicos.

¿Por qué protestaron?

Yo protesté por el racismo, por las atrocidades que sufrieron las personas negras en Estados Unidos y también en todo el mundo. Protesté como ciudadano americano y por las injusticias que pocos se atrevieron a hacer frente. En mi país ya había problemas por la falta de empleo, de atención médica. La situación ya era intratable para muchos afroamericanos.

Usted perdió el empleo, los amigos y la mujer.

Fue un infierno. De ser un héroe en la pista, en segundos pasas a ser un traidor. Una vergüenza para tu país, según un sector distinto al del pueblo negro. Pero el solo hecho de luchar por un camino igualitario valió la pena.

Han pasado 48 años y los problemas raciales continúan.

Seguimos luchando por lo mismo. La diferencia es que hoy existe más deseo de luchar por acabar con las injusticias. Ahora hay mucha gente con más educación y sabe que la lucha se tiene que hacer. Los atletas ya tienen más capacidad para luchar afuera de las canchas.

Uno de los atletas que está levantando la voz es Colin Kaepernick, quarterback de San Francisco, quien por cierto hoy regresa a la cancha. Se le ha criticado por no hacer los honores a la bandera y al himno de Estados Unidos.

Sé lo que está haciendo y lo sigo, pero no hemos coincidido. Él tiene valor y está haciendo lo correcto.

Kaepernick lo toma a usted como un ejemplo.

Lo que Tommie y yo hicimos fue histórico. Nosotros pusimos el ejemplo para muchos, aunque también pagamos las consecuencias que te trae luchar contra las injusticias del sistema. Sé que es difícil ser jugador y al mismo tiempo activista.

¿Si usted volviera a ser atleta, protestaría de nuevo?

Haría la misma acción, porque seguimos luchando contra los mismos problemas en Estados Unidos. Hay mucha gente que sigue sufriendo, por ello me subiría de nuevo al podio, fuera o no corredor.

Son pocos los atletas que se atreven a combatir fuera de las canchas.

Hay diferencias. Los activistas jóvenes se manifiestan a través del mundo del entretenimiento, pocos lo hacen en el deporte.

¿La diferencia entre aquellos atletas rebeldes de México 68 (Tommie y John) y los de hoy?

La diferencia es que antes nosotros traíamos 30 dólares en los bolsillos. Ahora ellos tienen 30 millones de dólares (Kaepernick cobra 23 millones de dólares al año) y más libertad.

Mayor libertad de expresión.

Pero la voluntad existía. También mucho temor a las represalias. Hoy puedes expresarte sin tantas consecuencias. En estos días recibes críticas, pero al rato se olvidan de uno. En los años 60, protestas como la que nosotros hicimos eran imperdonables por parte de la sociedad.

¿Todavía tiene el guante negro?

Nooo. No sé donde lo tiene Smith
(hay que recordar que aquellos guantes eran de Tommie).

¿Se hablan?

Sí, hablamos de forma constante.

¿Quién era el tercero en el podio?

Norman Porter, velocista australiano. Ya falleció. Pero murió como hombre y así se portó en los Juegos de México 68. Norman Porter no mostró ningún desprecio y le voy a estar eternamente agradecido.

¿A qué se dedica?

Estoy retirado, pero voy por todo el mundo dando conferencias. Es importante recordarle a la gente que siguen existiendo las injusticias en el mundo y que podemos levantar la voz, con o sin guante negro.

 El saludo del Black Power en México 68

Sucedió el 16 de octubre de 1968. Tommie Smith y John Carlos levantaron los puños cubiertos por guantes negros. Tommie lucía el diestro y John el siniestro. Ambos subieron descalzos al podio, en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria y comenzaron una protesta silenciosa por los derechos civiles negros en Estados Unidos. El himno nacional de aquel país se mezcló con abucheos por parte de una multitud -en su mayoría extranjera y de piel blanca- que no daba crédito a que un par de atletas afroamericanos rompieran el protocolo olímpico.

Tommie Smith había ganado la medalla de oro en los 200 metros planos e impuesto récord olímpico con 19.83 segundos, seguido por el australiano Norman Porter (20.06) y John Carlos (20.10).

Era el tiempo de las Panteras Negras y el Black Power. La lucha por la igualdad entre blancos y negros. Por ello es que Tommie y John subieron con la insignia del proyecto olímpico por los derechos humanos, gesto al que se unió el velocista australiano.

Por cierto, rumbo a la premiación, John olvidó sus guantes para la protesta y fue Norman quien les sugirió que utilizaran los guantes de Tommie. Por ello, Smith levantó la diestra y John el puño izquierdo.

Aquel acto fue calificado por la revista Time como una vergüenza. Tituló el artículo: “Angrier, Nastier, Uglier” (Más furioso, más sucio y más feo).

Avery Brundage, presidente del COI y ciudadano estadunidense blanco, ordenó la suspensión de sus paisanos y la expulsión de la Villa Olímpica en menos de 48 horas.

Aquel gesto en el podio se convirtió en un icono del siglo XX. Para los atletas fue el comienzo de una vida atormentada, con rechazo y amenazas de muerte.

El tercer hombre de la fotografía

Peter Norman, aquel velocista que ocupó el segundo peldaño en el podio, también sufrió las consecuencias. Se convirtió en un paria, apestado y traidor, de acuerdo a la prensa australiana, luego de observarse que portaba una insignia en la parte izquierda del pecho (Movimiento Olímpico), ¡la misma que portaron Tommie Smith y John Carlos! La familia de Norman participaba en el Ejército de Salvación y para él era común apoyar los derechos humanos. Norman perdió empleo y mujer, además de que no se le permitió competir en Múnich 72. Fue el único veterano australiano no invitado a los Juegos de Sídney 2000 y murió en medio del alcohol en 2006, a los 64 años. Tommie y John fueron a su funeral.

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