23 de Marzo de 2017

México

'El Jona comió carne del cuerpo de uno de los normalistas'

Salvador Reza Jacobo, 'El Lucas' o 'El Wereke', uno de los protagonistas del caso Iguala narró parte de lo que pasó el día de la tragedia.

Las declaraciones que rindieron los principales presuntos responsables del caso Iguala guardan mucha similitud sobre el destino que tuvieron los estudiantes el 26 y 27 de septiembre de 2014. (Archivo/Agencias)
Rubén Mosso/Milenio
CIUDAD DE MÉXICO.- Las declaraciones que rindieron los principales presuntos responsables de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, que hoy enfrentan proceso penal por los delitos de secuestro y delincuencia organizada, guardan mucha similitud sobre el destino que tuvieron los estudiantes el 26 y 27 de septiembre de 2014, en el basurero municipal de Cocula, Guerrero, donde afirman que los jóvenes fueron ejecutados y calcinados.

Esta línea de investigación, conocida como la verdad histórica, no fue aceptada por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), quienes coadyuvaron en la indagatoria a petición de los padres y abogados de las víctimas.

Esto provocó la realización de otros estudios en materia de fuego, luego de los peritajes del peruano José Luis Torero, quien señaló que era imposible un incendio de tal magnitud, como el que dicen los sicarios que avivaron en el tiradero.

El EAAF reconoció que el basurero local fue escenario de varios incendios, desde 2010, donde al menos 19 personas fueron calcinadas, pero ni una de las víctimas es un normalista.

Las discrepancias abrieron otras líneas de investigación y motivó a la PGR a buscar a los jóvenes en fosas clandestinas de Iguala, Cocula y Huitzuco, donde se cree también que pueden estar los cadáveres.

Protagonistas

Estos son las declaraciones de los presuntos responsables que motivaron la denominada verdad histórica:

El presunto sicario de Guerreros Unidos, Felipe Rodríguez Salgado, El Cepillo o El Terco, declaró que la noche en que desaparecieron los normalistas él se encontraba “tomando con sus amigos” Miguel Ángel Landa Bahena, El Chequel; Salvador Reza Jacobo, a quien identifica como El Wereke, y otra persona apodada El Wasako.

Recibió una llamada de El Fercho para alertarlos que Los Rojos, la banda rival, estaba atacando Iguala, El Fercho pidió llevar armas cortas y El Cepillo le pasó la orden a El Pato (Patricio Reyes Landa).

“Llegamos a la Loma de Los Coyotes en una camioneta blanca Nissan (de tres y media toneladas, acompañado de El Pinguintin, Memín y El Peluco); El Pato llegó en una verde”, dijo Felipe.

El Cepillo interrogó a uno de los normalistas (de entre 38 o 41 paquetes —personas— que les llevaron, algunos murieron por asfixia, a 18 que estaban vivos los bajaron al basurero) al que marcó con una “X”; el interrogado confesó que El Carrete (Santiago Mazari, líder de Los Rojos) de Cuernavaca, Morelos, los mandó, criminal que dio dinero, según la víctima, al entonces director de la Escuela Normal Rural, José Luis Hernández Rivera.

Rodríguez expresó que El Pato mató a cuatro personas de un disparo en la nuca; después, El Pato le dijo que iban a quemar a las víctimas, que El Fercho les habló y ordenó que tenían que juntar las cenizas; El Wereke manejó la camioneta Nissan para tirar las bolsas con restos óseos y cenizas al río San Juan.

El Cepillo narró que ganaba cinco mil pesos mensuales cuando ingresó a la organización como halcón, luego de que fue invitado  por Eduardo Joaquín Jaimes, El Chucky, quien recibió la orden de El Gil de reclutar a Rodríguez Salgado; El Cepillo, ya como sicario, recibía 15 mil pesos al mes.

A su vez, Agustín García Reyes, El Chereje, comentó que alrededor de las dos o tres de la mañana del 27 de septiembre, llegó El Pato y le ordenó subir a la camioneta, en una Nissan blanca, la cual iba manejando El Jona (Jonathan Osorio Cortés), y donde iban El Wereke y El Jimy; en la parte de atrás del vehículo llevan cuatro personas amarradas de pies y manos.

“Al llegar al basurero El Jimy estacionó la camioneta y ambos empezamos a bajar a los estudiantes que traíamos atrás… en seguida llegó la camioneta grande y El Cepillo, El Jona, El Pato, El Chequel, El Wereke y El Primo, así como El Bimbo y El Pajarraco, empiezan a bajar los estudiantes…”

García refirió que El Cepillo y El Pato interrogaron a los normalistas, particularmente a El Cochiloco (Bernardo Flores Alcaraz), víctima que respondió que arribaron a Iguala por el informe de María de los Ángeles Pineda Villa, esposa del alcalde José Luis Abarca.

Aseguró que El Cepillo echó diésel a los cuerpos de los estudiantes y les prendió fuego y que permanecieron 15 horas hasta que solo quedaron cenizas, luego las recogieron en bolsas negras y las arrojaron al río San Juan.

En su declaración ministerial, Salvador Reza Jacobo, El Lucas o El Wereke, a quien se ordenó cuidar el tiradero, dijo que se enteró de que El Jona “comió” carne quemada de unos de los cuerpos de los estudiantes.

“Le echaron relajo a El Jona y le dijeron: a que te rajas Jona a comerte un pedazo de carne; y Jona agarró un pedazo de carne y se lo comió, de gente humana. Dijo El Jona que sabe bueno, y El Pato dice que cuando se están quemando huele mejor que la carne de res asada” (sic).

El Jona dijo que El Pato mató al estudiante apodado El Patilludo (Miguel Hernández); que él, El Pircing y El Peluco aventaron los cuerpos hacia el basurero. A medianoche, los ayudaron a acomodar la pila de cuerpos.

Otros detalles

  • El Jona también señaló que El Pato llegó con una persona apodada El Paja, quienes traían diésel  y gasolina; El Peluco, Paja, Duva y Bimbo se encargaron de rociar el combustible a los cadáveres de los normalistas.
  • El Cepillo llegó y dio la orden de que se retiren varios sicarios y éstos se fueron con La Rana (Érick Sandoval Rodríguez). Y nos quedamos en el basurero El Peluco, El Bimbo, El Duva, yo (Jona) y El Primo…”, indicó Osorio Cortés.

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