Reportaje

70 mil personas ejercen prostitución en la Ciudad de México

Se calcula que 18 mil son menores; cinco mil lo hacen en al menos 17 puntos bien identificados en las calles de la capital.

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El 70 % de trabajadoras sexuales son mujeres, 25 % travestis, transexuales y transgénero y el cinco % restante hombres que visten como varones sin importar su orientación. (Máspormás)

El 70 % de trabajadoras sexuales son mujeres, 25 % travestis, transexuales y transgénero y el cinco % restante hombres que visten como varones sin importar su orientación. (Máspormás)

Pedro Domínguez/Ilich Valdez/Milenio
CIUDAD DE MÉXICO.- En la Ciudad de México 70 mil personas ejercen la prostitución, de las cuales se calcula que 18 mil son menores y cinco mil lo hacen en al menos 17 puntos bien identificados en las calles de la capital.

En 2014, el Gobierno de la Ciudad de México inició con la credencialización de los trabajadores sexuales en la vía pública para reconocerlos como no asalariados; sin embargo, apenas se han registrado 177 y únicamente están activas 140. Aunque hay pocos antecedentes que involucren registros oficiales, Milenio tiene una copia de una credencial de control sanitario para ejercer la "prostitución" en 1912.

Según la organización Brigada Callejera —organización civil sin fines de lucro e integrada por trabajadoras sexuales, transgénero y sobrevivientes de trata de personas— 70 por ciento de trabajadoras sexuales son mujeres, 25 por ciento travestis, transexuales y transgénero y el cinco por ciento restante hombres que visten como varones sin importar su orientación. De los 70 mil trabajadores sexuales, la asociación calcula que al menos 18 mil son menores de edad.

Apenas en el proyecto de Constitución de la capital, se propone reconocer el trabajo sexual como empleo no asalariado. En el artículo 15 del proyecto que realizó el Ejecutivo local se explica que se creará un fondo de pensiones y acceso a seguridad social, "reconocen y protegen el trabajo sexual voluntario y autónomo como una actividad lícita".


"El crecimiento de la prostitución está ligado a políticas macroeconómicas donde se fomenta la urbanización rápida a expensas del desarrollo rural, donde se genera una mano de obra barata para la industrialización, se facilita la exportación al extranjero de la mano de obra femenina y se promueve el turismo como fuente de divisas", explicó el vocero de Brigada Callejera, Jaime Alberto Moreno.

Históricamente existen 12 zonas en las que se concentra el comercio sexual en la ciudad como: 

  • La Merced.
  • Zona Rosa.
  • Corregidora.
  • Puente de Alvarado.
  • México-Tacuba.
  • Insurgentes.
  • Metro Hidalgo.
  • Metro Pantitlán.
  • Metro Cuatro Caminos.
  • Taxqueña.
  • Inmediaciones de la delegación Cuauhtémoc.
  • Sullivan.

Sin embargo, se ha registrado un crecimiento en cinco nuevos puntos como en los alrededores de los Metros Aquiles Serdán y Rosario, en Azcapotzalco; Marina Nacional y Ejército de Oriente, en Miguel Hidalgo, y en las últimas estaciones de la Línea 12 con dirección a Tláhuac.

Según Brigada Callejera, fundada en 1995, los 18 mil menores que ejercen el trabajo sexual son adolescentes de entre 15 y 17 años laboren en bares clandestinos en su mayoría, pero alrededor de 5 mil lo hacen en la vía pública, principalmente en estaciones de Metro.

A su vez, los hombres que se prostituyen tienen lugares como el Metro Hidalgo, Zona Rosa y Puente de Alvarado y los travestis, transexuales y transgénero en Tlalpan, Insurgentes y también Puente de Alvarado.

Las personas que no ejercen este oficio en las calles, lo hacen en departamentos, citas previas, estéticas y viviendas. Incluso, el activista mencionó que hay quienes lo hacen en llamados hoteles móviles, es decir, microbuses y combis adaptados con un colchón.

"En el caso de las que trabajan intramuros no hay certeza jurídica, no hay ninguna seguridad para ellas", señaló.

Trabajo no asalariado

Gracias a un amparo que ganaron en 2014 un grupo de trabajadoras sexuales, se logró que el gobierno del entonces Distrito Federal reconociera el trabajo sexual dentro del rubro de trabajadores no asalariados, que incluye una credencial para que no sean detenidas por la autoridad en la vía pública.

De entonces a la fecha, el gobierno capitalino ha expedido 177 credenciales, de las cuales, 140 están activas. De este tipo de reconocimiento no se tiene antecedente en la capital. Y no existe un censo oficial de cuantas trabajadoras sexuales hay en la capital.

"Son principalmente para que no sean molestadas al realizar su actividad o su oficio, como bien señala el amparo. En este caso en la remisión a los juzgados cívicos es importante, porque cuando llegan a un juzgado demuestran que están cobijadas bajo la ley", explicó Mario Córdova Motte, director de Trabajo y Previsión Social de la Secretaría del Trabajo capitalina.

En las primeras décadas del siglo pasado, las trabajadoras sexuales tenían credenciales de control sanitario, las cuales, si se aplicaran en la actualidad violarían la privacidad y los derechos humanos de las personas.

Milenio encontró una credencial de este tipo de 1912, en la que se registró a una adolescente de 15 años dedicada al comercio sexual y en la ficha declara a qué se dedican sus padres, su condición médica e incluso que no sabe leer ni escribir.

La credencial que expide la Secretaría del Trabajo actualmente no tienen ningún costo y autoriza a quien la posee a establecer hasta tres delegaciones como zonas de trabajo. Aunque se les solicita un horario, pueden registrar que ejercen las 24 horas a diferentes horas.

Obtener la credencial es opcional y les permite acceso a servicios médicos gratuitos y a sus familias, además, de cursos de capacitación y opciones de empleo.

Falla la PGJ

La investigadora de la UNAM Marta Lamas reconoció como un avance sustancial el reconocimiento de los trabajadores sexuales como trabajadores no asalariados, sin embargo, aseguró que la Procuraduría de Justicia se ha quedado corta en este tema al no diferenciar el trabajo sexual con la trata de personas.

La experta atribuyó a la burocracia y a la desconfianza que se tiene al gobierno el bajo número de credenciales entregadas.

Hacer lícito el oficio no acaba con la trata: Zavaleta

El hecho de hacer lícito "el trabajo sexual voluntario y autónomo", como se plantea en el Proyecto de Constitución de la Ciudad de México, no significa que se va a terminar con la trata de personas y no se sabe cuáles serán las repercusiones, dijo Ruth Zavaleta, experta en temas de violencia hacia la mujer y trata de personas.

La Constitución local no debe tener como uno de sus principales puntos de discusión el reconocer la prostitución como algo autónomo y una actividad lícita, ni como una actividad que promueva el Estado; por el contrario, se debe poner énfasis en trabajos dignos y remunerados.

Las relaciones de trabajo se establecen como base, pero si no es asalariado no puede protegerse de esa manera. "Me parece una aberración en términos de que el Estado debería de brindar trabajos de otro tipo", dijo.

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