23 de Abril de 2017

México

Los 'espartanos' que defienden la vida de su río

Durante décadas, los yaquis han luchado contra el saqueo del cauce ancestral; su más reciente enfrentamiento es con el Acueducto Independencia.

Vista del río Yaqui en la actualidad (Al-Dabi Olvera)
Agencias
SONORA.- La tribu yaqui de México, conocidos por los antropólogos como 'los espartanos de América' y, recientemente, como los "defensores del agua", ha concedido una entrevista a la agencia rusa RT a través de su vocero, Mario Luna, quien ha realizado una cronología de la lucha de su pueblo tras décadas de saqueo del río Yaqui.

Hoy en día, ese colectivo se enfrenta al desvío de su cauce ancestral por culpa del Acueducto Independencia inaugurado en 2013, que ha dejado seco su territorio para dotar de agua al parque industrial cercano a la capital del estado de Sonora.

Luna explica por qué el agua es tan importante para la cosmovisión de su tribu.

¿Desde cuándo la tribu yaqui tiene problemas con el flujo de agua?

Desde que llegaron proyectos para instalar obras hidráulicas en el río Yaqui, que nace en la sierra de Arizona, cruza Chihuahua y desemboca en Sonora, en territorio yaqui. En 1938, durante el Gobierno del general Lázaro Cárdenas, comenzó la primera obra que pretendía controlar los flujos de agua: se propuso instalar la presa La Angostura al lado de la frontera con Chihuahua, a 300 kilómetros del territorio yaqui.

¿Qué obtuvo la tribu a cambio de esta primera presa?

Lázaro Cárdenas solo restituyó un tercio del territorio ancestral yaqui y el derecho del uso y disfrute del agua, pero aseguró que la tribu podrá disponer hasta del 50 por ciento de la almacenada, más los escurrimientos y aguas broncas río abajo. Eso se agregó a los beneficios del pueblo yaqui. En aquel momento se produjo un levantamiento armado por las obras, pero convencieron a los antiguos yaquis con el argumento de que el río no dejaría de tener flujo.

¿Qué sucedió en las siguientes décadas?

Al yaqui le interesa que el río no muera, que permanezca con flujo de agua. La garantía del escurrimiento era suficiente. Posteriormente, con el decreto de restitución se hicieron entrega de títulos a los invasores alrededor del territorio yaqui.

A mediados de los años 50 se propone instalar otra presa derivadora —Oviáchic, Álvaro Obregón— para repartir el agua mitad y mitad entre yaquis y colonos.

En la década de los 60 se instala otra presa intermedia entre la inicial y la derivadora, que antes se llamaba El Novillo y ahora Plutarco Elías Calles.

Igual hubo protestas y un decreto que establecía que el agua solo sería para generar energía eléctrica, pero ese sistema de control fue mermando el agua superficial que llegaba en el último trayecto del río, que es donde se encuentra la tribu. Esto ocurrió a tal grado que desapareció el afluente.

¿En qué es diferente el uso del agua que hace la tribu que el uso normal?

Consideramos al río como un ser vivo, no como un conducto o un canal. Si deja de tener escurrimientos, lo dejas en agonía y condenado a la muerte. No solo el yaqui requiere esa agua para consumo propio, no existimos solo los humanos, también existen los animales y el bosque, además de un inframundo. El agua conecta al yaqui con el río y el espacio. Es un portal, si se le pudiera llamar así. Pero hablando desde el punto de vista biológico, se daña el ciclo hídrico, la humedad ambiente, las recargas al subsuelo y al microclima que alimenta mezquitas, cactus, a nosotros y al subsuelo.

¿Cuáles son las condiciones de salubridad que tiene el agua que toman las comunidades yaquis?

El decreto presidencial abarca el agua de la agricultura y de los demás usuarios de la cuenca, pero también entendemos que el abasto doméstico es importante y jamás se ha atendido. Las corrientes subterráneas del río abastecen la cimientos y depósitos. Históricamente, tomamos agua del subsuelo pero, al no haber escurrimientos, ya no hay recarga y el agua se contamina. Además de tener salinidad, los miembros de la tribu toman a diario arsénico y manganeso.

Entonces, las violaciones a nuestros derechos no se limitan a las afectaciones a nuestra cosmovisión relacionada con el río, sino que también nos perjudica la salud.

¿Qué es el Acueducto Independencia y por qué la tribu lucha contra él?

Es un paso más en el despojo y control de las aguas existentes, un proyecto de 170 kilómetros que trasvasa aguas del río Yaqui al Sonora con el pretexto de que es deficitario y Hermosillo, la capital de ese estado, no tiene abasto para 24 horas de agua continua.

Pero la red de agua de la ciudad tiene pérdidas del 40 por ciento de la condición por mal manejo y sus fugas son superiores a las requeridas. La cuenca que naturalmente debe abastecer a Hermosillo registra más de 800 represas ilegalmente que no deja llegar el agua. Los dueños de estas presas son los políticos y empresarios.

Por si fuera poco, el Acueducto Independencia no se conecta a la red de agua potable por la sencilla razón de que no es una obra para la población, sino que termina en las inmediaciones del parque industrial de Hermosillo y tenemos la certeza de que el acueducto va a esas empresas.

Nosotros creemos que esto es un intento más genocida de desaparecer la resistencia y existencia del pueblo yaqui en esa región, al limitar y cancelar el flujo superficial de agua; ha creado condiciones que no permiten la existencia en ese territorio. La mancha boscosa se redujo en un 90 por ciento. Antes había leones, pumas, panteras, jaguares... hoy ya no existen guacamayas, abejas e insectos. Es una afectación muy grave.

¿Qué estrategias ha utilizado el Gobierno contra quienes defienden el agua?

Nos ha hecho ver al aire y en televisión como egoístas, como irracionales, como si nos negáramos a compartir el agua, un elemento natural y humano, al que todos tenemos derecho. Pero ellos emplean artimañas y hacen ver como que la tribu no piensa en el bien común. Por eso intentan justificar acciones en contra nuestra.

Han criminalizado nuestras protestas y nos han inventando cargos a quienes aparecemos como voceros o damos la cara ante la prensa. Tenemos amenazas, sufrimos la cárcel, en mi propia carne: estuve un año en un centro de reinserción social (Cereso) de alta seguridad sin haber cometido un delito que justificara esa prisión.

Además, el crimen organizado ha penetrado en territorio yaqui. El Gobierno retira becas y apoyos, como el servicio de salud. Llegaron incluso a incursionar con Ejército y policías para sitiar al pueblo y la propia Suprema Corte de Justicia se burló de los amparos que interpusimos.

Ustedes se dijeron defensores del agua antes que los pueblos de Dakota, afectados por Standing Rock. ¿Qué significa ser un defensor del agua?

Aquellos que tenemos la visión de que somos parte integral de un todo en la naturaleza y conocemos los misterios del dador de vida, que es el agua, somos sus defensores.

Para nosotros, el agua no es un elemento que se utiliza como insumo para la actividad agrícola y comercial y no es un mero objeto, sino que es un elemento para la existencia y es un conducto importante en nuestras ceremonias y cosmovisión.

Nosotros tenemos esa visión de la agua y lo mismo los hermanos del Dakota y pueblos que conservan su espiritualidad y sus territorios, porque para nosotros no es asunto meramente comercial: el agua no es moneda de cambio que se compra y se vende. Nosotros, quienes sí tenemos voz, tenemos la obligación de darle palabra a esos como el río Yaqui y el río Misuri.

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