Las mujeres y la religión

Es en el seno mismo de la iglesia en donde se muestra la más clara violación a los derechos humanos de las mujeres.

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El tratamiento a la mujer contiene diferendos y similitudes entre la cultura dominante y la indígena. Los estereotipos subyacen permeando en ambos sentidos, como diálisis social en la que estos sustratos se comunican para establecer su función.

Ambas culturas establecen distinciones entre mujer y varón, paradigmáticamente la mujer es débil, por lo que asume roles de protegida, el varón realiza trabajo de mando, al mismo tiempo asume el rol protector.

Este determinismo biológico, basado en la diferenciación física, explica los fundamentos que dan mayor valoración al trabajo que realizan los hombres.

La aceptación de este argumento coloca a la mujer en una situación puramente biológica; se nace mujer, determinado por la naturaleza.

Entre la Biblia y el Popol Vuh, la distancia en lo referente a la mujer bíblica y la popolvuhiana es insalvable. El libro sagrado de los mayas da a la mujer un papel preponderante y la coloca en situación de igualdad con el hombre, ya que actúa en paralelismo de circunstancias y la menciona como diosa y semidiosa actuante en el equilibrio y relación de la creación.

Esta cosmovisión como resultado de esa diálisis social se ha diluido parcialmente, hoy la mujer indígena no goza de total igualdad; si la catrina está sumisa, las indígenas caminan en la oscuridad.

En sentido más consonante a esta visión, el cristianismo desvaloriza a la mujer en condición de su sexo, carece de derechos eclesiales, de manera que Pablo la reduce a oír, obedecer y callar, características imperativas de disciplina; independientemente del alcance que esta visión machista tenga en el mundo secular. Es en el seno mismo de la iglesia en donde se muestra la más clara violación a los derechos humanos de las mujeres.

Leonardo Boff, contrariado por esta práctica, levanta la voz, culpando a quienes toleran el abuso basado en una tradición cultural asumida también, en la expresión histórica de la palabra de Dios.

Es posible que los escritores de las epístolas bíblicas utilizaran expresiones como doctrinas normativas, que han sido interpretadas como dogmáticas. La inconformidad no ha sido leve y, bajo esa premisa, el cristianismo permite a las mujeres participación limitada en las tareas sacras.

El axioma de dominancia masculina en la estructura eclesiástica está fundamentado en el hecho de que Cristo fue varón. La lógica basada en el orden biológico es por sí misma discriminatoria y violatoria de los derechos fundamentales de las mujeres.

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