Enigmas

Un 'alux' tabasqueño le jugó una broma

Don Carlos relata la extraña experiencia que le sucedió hace algunos años en una población de Tabasco.

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Don Carlos regresaba a su casa por la carretera cuando se encontró con un pequeño personaje, el cual tenía aspecto de un viejo con sombrero grande, huaraches, pelo blanco largo y nariz ganchuda. (Imagen ilustrativa/ Milenio Novedades)

Don Carlos regresaba a su casa por la carretera cuando se encontró con un pequeño personaje, el cual tenía aspecto de un viejo con sombrero grande, huaraches, pelo blanco largo y nariz ganchuda. (Imagen ilustrativa/ Milenio Novedades)

Jorge Moreno/ Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.- En la Península existen seres que habitan en los montes y  que son conocidos como los 'aluxes'. Estos pequeños personajes fueron creados para proteger de los intrusos a las milpas. Sin embargo, en otros lugares existen duendes similares, que además de esto se dedican a realizar bromas.

En esta ocasión les presento una experiencia que vivió Carlos Armando Vázquez Chablé, lector de esta sección que actualmente radica en esta entidad:

“Te voy a relatar algo que me sucedió hace poco más de 30 años en una población llamada Rancho Nuevo, en Cunduacán, Tabasco. En ese entonces yo vivía allí y cada vez que salía del trabajo me trasladaba a mi casa aproximadamente dos kilómetros a pie, porque el camino estaba en muy malas condiciones y no llegaban los taxis.

“Un día al regresar de casa pasé a comprar cervezas. Era como las 11 de la noche cuando me senté para descansar un rato y destapé una de mis cervezas. En eso estaba cuando se me acercó de repente una persona pequeña de estatura aproximadamente de 60 centímetros con aspecto de un viejo con sombrero grande, huaraches, pelo blanco largo y nariz ganchuda.


"El estiró la mano pidiendo una cerveza y se la di. Así estuvimos un buen rato sin que me hablara. Pasando más de las 12 de la noche me di cuenta que estaba entre ramas de espinas de naranjo tinto, cornezuelo y pital (ambos arboles espinosos). Y en medio de un corral de ganado.

“Lo raro y lo sorprendente era que yo estaba seco de la ropa, porque para llegar a ese lugar debí haber pasado entre agua porque estaba rodeado de la misma. Era como a 600 metros del lugar de donde estaba con él y a 200 metros de la orilla de la carretera.

“Para salir de allí caminé para llegar a la orilla de la carretera cruzando por el agua. Mi nueva sorpresa fue que al revisar mis cervezas, estaban completas, menos la que yo había tomado. Mi pregunta es: ¿cómo llegué al corral sin haberme mojado? ¿Será que el duende o lo que haya sido me cruzó?

Existen dos explicaciones ante lo que nos relata don Carlos: la primera es que un duende o un nahual (brujo que se convierte en animal) lo haya “hipnotizado” y lo llevó hasta allí. La otra opción es que un espíritu o alma en pena haya hecho lo mismo; porque de otra forma, no hay alguna explicación lógica ante ese suceso.

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