Martes, 6 de Diciembre del 2016
Enigmas

La fantástica historia del hombre extraño en un rancho de Buctzotz

El desconocido, sin saber nada del encargado del rancho 'Yodzonot', resolvió todos sus problemas.

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Antiguas escaleras de un rancho en Buctzotz, que fueron mudos testigos de la presencia de un misterioso hombre. (Fotos: Jorge Moreno/SIPSE)

Antiguas escaleras de un rancho en Buctzotz, que fueron mudos testigos de la presencia de un misterioso hombre. (Fotos: Jorge Moreno/SIPSE)

Los bebederos del rancho 'Yodzonot', en donde surgió Juan Tul.

Los bebederos del rancho 'Yodzonot', en donde surgió Juan Tul.

Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- El relato que a continuación presentamos nos lo envió hace unos días el señor Vito Sánchez, quien se enteró a través de su abuelo, ya que era una historia que le contaba cuando era pequeño y ocurrió en el rancho “Yodzonot”, el cual se ubica en el municipio de Buctzotz, al oriente del estado de Yucatán.

Este era un rancho muy antiguo con sus bebederos hechos de piedra labrada; la casona era tipo hacienda con escaleras también labradas que miraban tanto hacia al sur como al norte; y desde estas, todo derecho, se ubicaba el área de los corrales, que es en donde ocurre esta historia.

En el rancho vivía el encargado de la hacienda de nombre Juan, quien en un principio manejaba muy bien todos los quehaceres cotidianos del rancho, ya que era muy experimentado; de hecho, era una buena época y el ganado cada vez aumentaba más.

Sin embargo, cuando se tiene un crecimiento en todo negocio también hay algunas desventajas. En el caso del rancho, como había más ganado, éste cada vez se alejaba más en el monte y ya no obedecía a los arrieros, lo que causaba la desesperación a Juan porque se perdía el ganado, y eso le atrasaba mucho en sus demás labores y ya no buscaba qué hacer para tener el control de los animales.


Un día llegó a su casa un señor alto, vestido de negro, no parecía ser de esos rumbos, y le dijo a Juan que ya sabía cuál era su problema, a lo que éste intrigado le preguntó cómo podía saberlo si no se lo había comentado a nadie.

El misterioso hombre sólo se empezó a reír y le dijo que él sabía muchas cosas de la gente, y que en este caso lo importante es que él podría darle la solución a sus problemas.

Juan de inmediato aceptó, pues ya no veía lo duro sino lo tupido en lo del ganado y desde hacía varios días estaba buscando una solución a cualquier precio.

El toro

Entonces, el señor le dijo a Juan que esa noche era luna llena, que le daría una prueba, ya que cuando la luna está así los espíritus salen a la medianoche, y le pidió a éste que vaya por el camino del norte, y que en ese momento aparecería un toro enorme bramando:

“Tú no tengas miedo, sólo deja que el toro dirija al ganado; tú abre las rejas del corral y te paras en las escaleras y ve cómo el ganado entrará obediente y rápido sin que tu tengas que hacer nada”, le dijo.

Y aunque a Juan se le hizo exagerado todo lo anterior decidió hacerlo, ya que no perdía nada y sí podía ganar mucho; justo a la hora en que el extraño ser le dio la indicación, apareció el enorme toro y aunque Juan estaba muerto de miedo siguió las indicaciones que antes le habían dado y vio con sorpresa que pasó todo lo que le habían dicho que pasaría.

En un momento dado se dio cuenta que el toro se quedó en medio del corral y Juan, armándose de valor, se bajó para darle unos pases con un capote, para torearlo, conforme se fue acercando se dio cuenta con mucho asombro que el toro levitaba, pues sus pies no tocaban el piso y fue cuando se dio cuenta que eso era brujería o cosa del demonio.

Al día siguiente se acercó el misterioso hombre y le dijo a Juan:

“Felicidades has triunfado y lo has logrado, a partir ahora tú serás el rey del ganado y bastará con que todas las mañanas agarres un caracol y lo soples, y el ganado llegará por sí sólo obediente, esté donde esté.

Y así ocurrió, nunca más se le volvió a perder el ganado y por mucho tiempo el rancho fue uno de los más prósperos de la región.

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