Agonía de carniceros y vendedores de verduras en los mercados

La instalación de cadenas de carnicerías y supermercados han afectado la actividad en los mercados de Santiago y Santa Ana

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En el mercado de la colonia Mulsay, es poca la actividad. (Jorge Acosta/SIPSE)

En el mercado de la colonia Mulsay, es poca la actividad. (Jorge Acosta/SIPSE)

Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.-  El florecimiento de cadenas de carnicerías y supermercados han afectado la actividad en los mercados de Santiago y Santa Ana, dejándolos únicamente como centrales de comida.

En el mercado de Santiago, la situación se ha agravado: de los locales particulares, identificados por tener cortina metálica, siete de cada diez están ocupados; el resto aún no resuelve su situación de abandono o no se han entregado a sus nuevos propietarios.

Y es en el área de carnes y verduras donde se palpa más el abandono. Más de la mitad de los espacios están desocupados y el problema empeora en el área común de mesetas, la cual está abandonada en un 90 por ciento.

Ricardo Puuc Quintal, administrador del mercado de Santiago, informó que el que se hayan instalado dos franquicias grandes de abarrotes y carnes cerca del mercado afectó directamente el comercio de los carniceros y marchantes, debido a que la gente cruza a comprarles, ya sea por precio o porque se dejan llevar por una mejor imagen del lugar, obligándolos en el último semestre a renunciar a sus permisos que por años mantuvieron.


Hoy en día, la mayor parte de los locales que funcionan en estos mercados son de comida, ya que la gente prefieren utilizar los comercios para desayunar o almorzar, haciendo que estos establecimientos no estén en peligro de abandonar sus espacios.

La principal razón por lo cual los mercados están dejando de ser fuente de ingreso económico es que se está perdiendo la tradición de recurrir a estos centros de abasto para conseguir los productos frescos.

Otro motivo es que cada vez son más los centros comerciales que se ubican en diversas zonas de la ciudad, por lo que la gente ya no tiene que acudir a los mercados del Centro Histórico, inclusive, muchas personas confían más en los refrigeradores y aparadores de las industrias grandes que en las manos y el trabajo diario del vendedor del centro de abasto.

“Los extranjeros que habitan el centro de la ciudad, que son bastantes, visitan frecuentemente el mercado a las primeras horas del día para desayunar y hacen el doble uso de negocio, pues compran sus productos de cocina aquí mismo, es decir, siguen confiando en nosotros, a pesar de que el lugar esté desértico”, comentó Puuc Quintal. 

Juan Cetina Marín, de 77 años y locatario del mercado de Santa Ana desde 1962, se dice avergonzado con sus clientes que ha mantenido por generaciones, ya que las condiciones del lugar no son visitables debido a los gatos, insectos y el mal olor que generan los locales vacíos del interior, pues sólo nueve siguen vigentes de los más de 25 espacios asignados durante la última remodelación, en 2003. 

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