22 de Julio de 2017

Opinión

El tiempo y el origen del cosmos

Para los mayas, el tiempo era dinámico en el espacio e influenciado por el movimiento del sol.

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Para los mayas el tiempo fue el eje de su cosmogonía, de tal modo que la percepción del tiempo y el espacio siempre fue diferente. El tiempo era dinámico en el espacio e influenciado por el movimiento del sol, ya que su movimiento aparente y su tránsito circular alrededor de la tierra determinaban los cambios en la naturaleza y en los mismos humanos.

En el Chilam Balam de Chumayel se menciona a la deidad creadora Ah Ppsité, que se traduce como “el medio de la tierra” y aparece una deidad abeja en cada rumbo; se dice que se multiplicaron los hijos de las abejas. En el mito maya las abejas son símbolo de los hombres de la primera creación.

Surgieron los trece dioses de los estratos celestes, los Oxlahuntikú; los nueve dioses del inframundo, los Bolontikú, y la deidad terrestre Itzan Cab Ain.

Se dice que la destrucción del mundo ocurrió cuando Itzan Cab Ain se levantó, pues se derrumbó el cielo, se volteó la tierra y se inundó.

En el Chilam Balam de Chumayel también figura la deidad abeja que causó la destrucción vendando los ojos de los Oxlahuntikú, lo que ocasionó la oscuridad, y la deidad celeste Canhel, serpiente emplumada, que fue apresada por los Bolontikú, lo que ocasionó la destrucción del cosmos y de los hombres. Antes de la creación no había hombres, ni animales, pájaros, pescados, cangrejos, árboles, piedras, hoyos, barrancos, paja ni bejucos y no se manifestaba la faz de la tierra; el mar estaba en suspenso y en el cielo no había cosa alguna que hiciera ruido. No había cosa en orden, cosa que tuviese ser, sino el mar y el agua que estaba en calma y así todo estaba en silencio y obscuridad como noche.

La reconstrucción del mundo sucede cuando se alzan las cuatro ceibas con un ave sagrada encima, en los cuatro rumbos, llegan caminando los hombre amarillos y se levanta en el centro del universo la Gran Madre Ceiba o Ceiba Verde.

La tierra es una especie de saurio hambriento, como un caimán que flota sobre un enorme estanque. Es la fuente de fertilidad, de nacimiento y de muerte. Los dioses mayas de la tierra son de naturaleza humana con características de una anciana y de reptil.

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