Jueves, 24 de Julio del 2014

Sufre Yucatán grave explotación forestal

A la semana, autoridades federales estiman que son extraídas unas 40 toneladas de carbón vegetal

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Algunos reforestan áreas taladas. (Milenio Novedades)

Algunos reforestan áreas taladas. (Milenio Novedades)

Oscar Rodríguez/SISPE
MÉRIDA, Yuc.- La fiebre del carbón vegetal se ha desatado en Yucatán, lo que ha causado grave daño a la flora de la región.

A la semana, autoridades federales estiman que de los montes yucatecos son extraídas unas 40 toneladas de ese producto, las cuales terminan en mercados del Distrito Federal, Estado de México y Nuevo León, entre los principales destinos.

La extracción de carbón vegetal se puede contar por cientos de toneladas al año, pero al ser una actividad clandestina, se desconoce la magnitud del problema. Empero, para tener una idea de sus dimensiones, la “Unidad de Protección Forestal, El General” trabaja como carbonera con irregularidades descubiertas por las autoridades federales en diversas inspecciones de 2012. Tan sólo ahí se extraen al mes 22 toneladas, que tienen como destino el centro del país.

En el sur del Estado, MILENIO NOVEDADES encontró dos casos que muestran la situación que priva en materia de explotación forestal para la producción de carbón. Vacíos legales y violaciones flagrantes a los permisos que otorga la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) son el pan de cada día.

Los hermanos Antonio y Luciano CabHu, que viven en Kanachén, comunidad de Maxcanú, desde hace más de 10 años se dedican a cortar leña para transformarla en carbón, el cual venden a precios que van desde los 30 pesos a mayoristas, y 60 a pie de carretera, al menudeo.

Luciano taló algunos árboles de los cerros que rodean su comunidad, con la finalidad de fabricar carbón vegetal, para lo cual apila la madera cortada. Antes de prenderle fuego, la cubre con pasto y ramas, para luego cubrirla con tierra, como sus ancestros lo hicieron de generación en generación.

Explicó que el proceso de quema de leña para convertirla en carbón lleva alrededor de una semana. Luego de cortar por dos días dos mecates –equivalente a 40 metros cuadrados– de árboles, apilan la madera para quemarla durante día y medio. Después, esperan a que se enfríe para llenar alrededor de 60 costales, de los cuales 50 venden a mayoristas y 10 los dejan para su autoconsumo.

Junto con su hermano, Luciano ha visto en la venta del carbón una forma de subsistir ante la falta de empleo y oportunidades.

“El carbón lo llevan a Mérida o a Opichén, no sabemos, pero es lo que nos da de comer a nuestras familias”, apuntó.

A 50 kilómetros de ese lugar, en los límites de Yucatán y Campeche se encuentra la “Unidad de Protección Forestal, El General”, que en teoría sólo cuenta con autorización de cortar árboles con fines de aprovechamiento forestal. Sin embargo, el predio opera como una carbonera que produce al mes más de 22 toneladas, que son embarcados en mil 200 costales hacia la Ciudad de México.

Inspectores de la Procuraduría Federal de Protección de Medio Ambiente han encontrado anomalías en ese lugar en un par de inspecciones que le realizaron en 2012.

En ese lugar trabaja Marcelino Hoyos Villareal, un campechano que, junto con 15 personas, llegó a ese predio propiedad del Coronel Gerardo Franco. En el vecino Estado trabajaron en la industria carbonera, la cual cerró “por sobreexplotación”, recordó el entrevistado.

Esos trabajadores reciben mil 250 pesos a la semana y trabajan 12 horas diarias.

Rebasa a la Semarnat la industria carbonera

En Yucatán existen 21 autorizaciones para aprovechamiento forestal y siete permisos para carboneras, según información de la delegación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que reconoció que está rebasada en materia de regularización de explotación de carbón.

Cabe indicar que esta dependencia federal es la institución encargada de realizar las autorizaciones para el aprovechamiento de recursos forestales en la entidad.

Se indicó que existe una demanda fuerte por todos los esquemas de comercios de alimentos que trabajan con carnes al carbón, incluso hay un solicitud importante de los negocios de la región, pero también del centro del país.

Ante el alza de la demanda de carbón en el país, en Yucatán se ha registrado un sensible incremento de solicitudes de aprovechamiento forestal, pues mientras que en 2011 se otorgaron tres autorizaciones, para 2012 fueron siete.

Empleados de la dependencia explicaron que la Ley General de Desarrollo Sustentable, y la propia legislación, señalan que debe haber congruencia entre la política nacional de desarrollo forestal y la ambiental; por eso, todas las autorizaciones en esa materia tienen que pasar por Semarnat.

Se indicó que el espíritu de este marco legal radica en el reconocimiento del Gobierno de que las comunidades del país mejoren su calidad de vida con los recursos forestales que tienen a su alcance, pero siempre bajo un manejo que no afecte al medio ambiente.

“No es simplemente otorgar las autorizaciones para que la selva o los bosques se talen, ya que nos quedaríamos sin los servicios ambientales”, apuntaron.

Es importante indicar que para que esa dependencia otorgue una autorización de aprovechamiento forestal, la ley indica que el solicitante debe presentar un programa de explotación de recursos maderales, cuando el predio en cuestión sea menor a las 20 hectáreas, pues en una extensión mayor se requiere que presente un programa de impacto ambiental.

Ese programa de manejo tiene que estar elaborado por un técnico reconocido por la Semarnat, un prestador de servicios forestales.

Además, existen una serie de requisitos que ese prestador de servicios debe tener para estar reconocido por esa Secretaría y así obtener el permiso de aprovechamiento forestal.

Invierten para acabar actividad clandestina

La Comisión Nacional Forestal (Conafor) apoya a los ejidatarios y pequeños propietarios que se dedican al aprovechamiento del carbón vegetal con recursos de hasta 200 mil pesos para el pago de jornales, apertura de brechas y la compra de herramientas, además de destinar recursos para los estudios de manejo forestal y se regularicen.

Gonzalo Novelo Quijano, subgerente de Producción y Productividad de la delegación en Yucatán de la Conafor, afirmó que la mayoría de las solicitudes para el aprovechamiento forestal que emite la cabeza del sector, que es la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), son para la fabricación del carbón.

Novelo Quijano estimó que de la extracción de carbón de las selvas yucatecas arroja la pérdida de hasta ocho hectáreas por semana de vegetación, esto bajo el supuesto de que la explotación del recurso se hiciera con un manejo ambiental que respete la Norma Oficial Mexicana. Sin embargo, existe también producción clandestina.

Estas ocho hectáreas que se pierden a la semana tardarán hasta 10 años en recuperarse, estimó el funcionario federal.

Precisó que en los últimos tres años empezó un mayor interés de los ejidos y algunos particulares de participar en los programas, lo cual se refleja en las 20 mil hectáreas en las que se llevan los estudios o bien se están dictaminado.

Afirmó que la fiebre del carbón vegetal se ha desatado en gran medida por las dificultades del principal productor, Tamaulipas, de sacar el producto por la inseguridad que priva en el norte del país.

“Eso ha hecho que la gente que comercializa llegue a los ejidos preguntando por carbón y se han encontrado dos cosas: gente que se ha arriesgado a explotarlo de manera ilegal, y que obviamente van teniendo problemas, ya que no es lo mismo sacar un camión de tres toneladas que un tráiler completo”, indicó.

Explicó que al tener problemas con su situación legal, esas personas comienzan a darse cuenta de que si van a entrarle al negocio del carbón, deben regularizarse, porque pierden más a la hora que empieza a transportarlo.

Expresó que la Conafor en Yucatán se ha convertido en una coadyuvante en la regularización de quienes se dedican a esta actividad desde manera clandestina, al apoyarlos con recursos para que realicen los estudios necesarios de impacto y manejo ambiental que generen las condiciones para que tengan la autorización de la Semarnat.

“El apoyo es para estudios, entre programas de manejo y el manifiesto de impacto ambiental, hablamos de recursos de 15 mil hasta 300 mil pesos, cuando el terreno es grande”, apuntó.

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