Nos tocó dar esperanza de vida: esposa de donante

Yucatán se encuentra entre los estados con mayor donación de órganos; la historia de Miguel Alejandro Somohano Sosa, es muestra de ello.

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De julio de 2013 a marzo de este año se habían realizado más de 600 donaciones y trasplantes en el estado. (Archivo/ Milenio Novedades)

De julio de 2013 a marzo de este año se habían realizado más de 600 donaciones y trasplantes en el estado. (Archivo/ Milenio Novedades)

José  Salazar/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.- Dejar trascendencia en este mundo es algo a lo que la mayoría de la gente aspira. Las formas son muchas: desde tener hijos, crear una empresa o un legado artístico, entre otras. Sin embargo, una nueva forma de trascender puede ser salvando vidas con nuestra muerte, lo que se puede conseguir al donar nuestros órganos.  

En Yucatán, cada vez es más popular esta cultura. De julio de 2013 a marzo de este año se habían realizado más de 600 donaciones y transplantes en el estado, lo que ubica a la entidad en los primeros lugares del país. 

El señor Miguel Alejandro Somohano Sosa, quien falleció en agosto, decidió en vida que sus órganos y tejidos fueran donados al Hospital General Regional de Alta Especialidad en la Península de Yucatán (Hraepy) y con esto convertise en uno más de la esperanzadora cifra. 

Emili Pinzón Cáceres, viuda del donante, decidió compartir con Milenio Novedades su testimonio para demostrar la importancia de que la cultura de la donación se siga extendiendo entre la población yucateca: 


“Nunca dudé en cumplir la voluntad de mi esposo, porque sé que hay una lista de espera de gente que requiere algún órgano o tejido. Ser donador nos convierte en mejores seres humanos, es algo que te cambia la vida; hay que ponerse en los zapatos del otro, de quien se encuentra en una lista de espera, ya que nunca sabemos si nosotros estaremos algún día en ese lugar”, expresó.

En este caso, la donación consistió en las dos córneas y en el tejido óseo de ambos lados: fémur, tibia y peroné, astrágalo, calcáneo y tendones de Aquiles, los cuales fueron destinados al Hospital Universitario de Nuevo León, y lo que ha permitido a diferentes familias aún contar con sus seres queridos.  

“En México y en Yucatán aún falta mucho por hacer en la cultura de donación de órganos y tejidos. Después de haber hecho esta donación mi vida cambio, sobre todo la perspectiva que tenía de la salud. Hay que ser más solidarios y más conscientes de nuestra salud. Mi esposo padecía del corazón y así como pudo haber recibido una donación, en este caso a nosotros nos tocó esta parte de dar” expresó Pinzón Cáceres.

Asociaciones relacionadas con este tema, indican que la persona con tarjeta de donador deberá informar la decisión a su familia, ya que será la que tome la decisión definitiva de la disposición de sus órganos, según la Ley Federal de Salud, la cual contempla dos tipos de muerte para ser donador cadavérico: muerte cerebral y paro cardíaco. Lo anterior implica que la donación es un acto que involucra a la familia del donante: 

“Nos tocó dar esperanza de vida, en la que muchas familias encontraron la tranquilidad. En nuestro caso, ya lo habíamos platicado, mi esposo ya tenía el problema de salud y como tenemos amigos que se encuentran en listas de espera, decidió que se hiciera la donación.  El dato que nos dieron de que 102 personas se iban a beneficiar con esta donación, me sorprendió”, comentó la entrevistada.

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Para ser donante vivo relacionado (parientes del paciente) se debe tener un órgano en buenas condiciones y ser compatibles con el receptor. Sólo no pueden donar aquellos con cáncer o enfermedades infectocontagiosas como hepatitits y VIH.

“Invito a las personas a ser más consientes de esto. Si no lo han platicado antes y la decisión recae en los familiares, les diría que no tenga miedo ni sentimiento de culpa, al contrario estarán dando vida y esperanza a muchas personas. En verdad, les invito a que se acerquen a los médicos quienes les orientarán al respecto. La decisión final siempre estará en sus manos. Es un “sí” o un “no”, que puede hacer la diferencia”, concluyó Emili Pinzón. 

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