Historia

Dejó atrás la bulimia y anorexia, pero no puede dejar de contar las calorías

'Llevo meses de recuperación, de comer más y no vomitar, pero aún no se regula mi organismo', dijo Tamara.

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Por sentirse bellas, algunas personas arriesgan hasta su salud. Imagen de una joven mientras realiza ejercicios al aire libre. (Milenio Novedades)

Por sentirse bellas, algunas personas arriesgan hasta su salud. Imagen de una joven mientras realiza ejercicios al aire libre. (Milenio Novedades)

José Salazar/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.- “Siempre fui gordita, pero tenía autoestima sana. Me sentía bella, me iba bien en el amor. No tenía problemas con mi imagen. Sin embargo, un día quise cambiar, y no por vanidad. Mi idea era cambiar por salud, ya que mi carrera me había concientizado al respecto”, relató con cierta amargura Tamara S., de 21 años y estudiante de la Licenciatura en Enfermería en una universidad privada de Mérida.

Mencionó que quería sentir control sobre sí misma, pues la falta de éste le había hecho mucho daño en cuanto al peso que tenía. Y los primeros cambios fueron positivos: dejó de fumar, comenzó a hacer ejercicio y empezó a informarse sobre nutrición.

De repente, y sin darse cuenta, comenzó a contar las calorías, primero de manera habitual, sin obsesionarse, sólo preocupándose de no excederse en su consumo.

“Ya había alcanzado mi peso ideal y me decían lo bella que estaba, por lo que el control se fue haciendo más riguroso con el tiempo”, mencionó.


Pero lo que nadie sabía es que además llevaba ya tiempo practicando la bulimia y sentía una necesidad de saber de forma exacta la cantidad de calorías que podía consumir sin tener que vomitar. “Autocontrol, era la clave”, creía.

En ese tiempo no se sentía anoréxica, comió mil calorías durante el primer año y cada día cumplía perfectamente la meta, por lo que nunca ayunó, “sabía que el ayuno engordaba”.

Compré una báscula y contaba cada caloría de cada alimento, me sentía en la gloria: Tamara

“Estaba bien mil calorías, ¿cuál era el problema?, me decía, y las bajé aún más”, recordó.

Para ese entonces su cabello ya estaba quebradizo, su piel amarillenta y la época de frío entre enero y marzo se volvía un infierno por el frío. Entonces se volvía irritable, mentirosa, hiperactiva... 

“No podía parar y comencé a aislarme. Comía 700 calorías, terminaba por atracarme y vomitando, volví a 900, apenas podía levantarme. Seguí así muchos meses más”, dijo con voz apagada.

Pero luego comenzaron los ataques de pánico. No quería salir con sus amigos, tuvo problemas hormonales, su cabello comenzó a caer, sus labios y uñas permanecían azules, y aún así comía “sano”, en grandes cantidades de verduras.

"Requería tratamiento médico ya que tenía problemas gastrointestinales y para dormir", dijo. 

Para las vacaciones de verano, aunque apenas podía moverse, se ejercitaba. Encontró un trabajo muy demandante físicamente y ayunó más. Su cuerpo ya no lo soportaba, pesaba sólo 44 kilos para su 1.58 metros de estatura.

Volver a la universidad le fue imposible, ya no podía levantarse. “Había comenzado a escribir un diario donde me castigaba por cada comida no anotada antes de comerla, por cada atracón. Hasta que finalmente decidí tratarme, pedir ayuda y acudir a psicoterapia donde me recomendaron el acompañamiento con un nutricionista y además tuvo que intervenir un endocrinólogo.

“Llevo meses de recuperación, de comer más y no purgar, pero aún no puedo dejar de contar calorías, aún mi pelo no crece, no se regula mi organismo. Mis exámenes están bien, y la depresión se ha ido, pero ahora mi sistema digestivo está arruinado”, indicó.

Curiosamente, dijo, cuando dicen que comer bien adelgaza, es muy cierto, “pero ahora comiendo bien no he podido subir mi grasa, me he vuelto más acinturada, pero aún me cuesta recuperar peso. Por favor, reaccionen. Nadie puede vivir mucho tiempo haciendo dieta”.

“Ahora deseo tanto comer, pero me duele, no puedo. Tengo hambre, pero me duele hacerlo por el daño que me hice. Todo es hábito, infórmate, y sobre todo, quiérete… Nadie importa más que tú, y tu salud es reflejo de tu amor, ésa es la única manera de verte hermosa”.

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