'Estrena' Arzobispo parroquia en Francisco de Montejo

E templo en honor a Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote apenas está en 'obra negra'.

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El Arzobispo, Gustavo Rodríguez Vega, ofició una misa en la nueva parroquia de Francisco de Montejo, en Mérida. (Milenio Novedades. (SIPSE).

El Arzobispo, Gustavo Rodríguez Vega, ofició una misa en la nueva parroquia de Francisco de Montejo, en Mérida. (Milenio Novedades. (SIPSE).

William Sierra/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- El Arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, celebró ayer con la comunidad del fraccionamiento Francisco de Montejo y sus alrededores, la primera misa en el templo en construcción de la parroquia Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, y en cuyo marco se realizó el simbólico envió de los distintos centros pastorales y grupos apostólicos, que en total conforman 18.

El templo, cuya obra negra prácticamente está lista, estuvo repleto de feligreses de la comunidad que manifestaron su satisfacción de compartir este momento significativo con monseñor Rodríguez Vega, quien igual expresó su júbilo de estar “aquí por primera vez”.

“Aquí se siente un gran avance de una comunidad avivada de tener un templo material, pero vemos con regocijo que igual están construyendo el templo espiritual”, expresó.

Entre algunas estructuras, piso de grava, andamios -de hecho, uno de ellos sirvió para colocar mantas para adornar el improvisado altar-, y el ensordecedor estallido de voladores, representantes de los distintos grupos apostólicos, con estandartes en la manos, y de las dos capillas del Espíritu Santo y Señora de la Encarnación, fue presentado al Arzobispo.


“Tú y yo somos templos en construcción y lo seguiros construyendo mientras nos mantengamos en vida”,  dijo el prelado, quien estuvo acompañado por el párroco Enrique Sánchez Hernández, misionero del Espíritu Santo.

“La comunidad y el hogar es un templo al que debemos de construirlo a diario. Estoy seguro (de) que Dios mediante podremos regresar a consagrar el templo material”, añadió.

Durante su homilía, el Arzobispo, Gustavo Rodríguez, se refirió a la parábola del hijo prodigo, aquel que malgastó su fortuna y que regresó arrepentido.

“Siempre va a ser una alegría del buen pastor encontrar la oveja pérdida. Jesucristo quiere a los arrepentidos. Aquéllos que en verdad se arrepienten son en ellos los que obtienen la gracia del Señor”, expresó.

“Cuantos hermanos andan por ahí  juzgando a los pecadores. Para entrar al reino de Dios es necesario ser humildes de corazón, pues sólo así se podrá recibir la misericordia del Señor Jesucristo y llevarla a los que más la necesitan”.

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