Brasil

'O pagan o no hay elecciones'

Los parapoliciales se dedican a extorsionar a candidatos, y el que no acepta sus reglas del juego paga las consecuencias.

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La atmósfera de guerra urbana se agravó en Rio tras el fin de los Juegos Olímpicos el pasado 21 de agosto. (Archivo/AP)

La atmósfera de guerra urbana se agravó en Rio tras el fin de los Juegos Olímpicos el pasado 21 de agosto. (Archivo/AP)

Agencias
BRASILIA, Brasil.- La campaña electoral en Rio está marcada por la violencia con parapoliciales que extorsionan candidatos, narcotraficantes que redoblan ataques en las favelas y decena asesinatos en los últimos meses.

"La milicia se impone a los tiros" en la campaña electoral y el que no acepta sus reglas de juego generalmente paga las consecuencias, dijo Giniton Lages, jefe de la Comisaría de Homicidios de la Baixada Fluminense, en el Gran Rio de Janeiro.

El comisario Giniton Lages investiga una decena de asesinatos de candidatos y aliados a postulantes políticos ocurridos en el marco de las actividades proselitistas con vistas a las elecciones municipales del próximo domingo en la "Ciudad Maravillosa".

Compuestas por policías en actividad y retirados, las autodenominadas "milicias" surgieron para combatir al narcotráfico, pero con el correr del tiempo se convirtieron en bandas que matan, secuestran y extorsionan, explica el comisario.


Son grupos que tienen fuerte presencia en las favelas de la zona oeste carioca, donde se encuentra la famosa barriada "Ciudad de Dios".

En los territorios dominados por estas organizaciones sólo se puede hacer campaña si se paga la "tasa electoral", que puede llegar hasta los 120 mil reales (40 mil dólares) por candidato a alcalde, y los precios bajan para los postulantes a concejales en la Asamblea municipal.

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Aquel candidato que no acepte el chantaje de esas bandas es amenazado de muerte y sus aliados son agredidos o se les impide circular por la comunidad con sus volantes y pegar afiches.

La influencia de estas gavillas no se limita a las favelas, también actúan en zonas de clase media baja como Campo Grande y Santa Cruz. El poder territorial y de fuego de las "milicias" tiene su correlato político a través de concejales que los respaldan y algunos aliados dentro de la Policía Militarizada de Rio de Janeiro.

Años atrás la estrategia electoral de estas organizaciones consistió en postular a los propios "milicianos".

Y así fue como llegaron a la Asamblea Municipal conocidos parapoliciales como Jeránimo Guimaraes, Natalio Guimaraes, Cristiano Girao y André Ferreira da Silva.

Pero esa estrategia de ocupar espacios institucionales fue desechada luego de varios escándalos protagonizados por los "milicianos" en el legislativo municipal.

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Asesorados por abogados y políticos profesionales los jefes de estas gavillas optaron por apoyar candidatos a cambio de lealtad y cargos en sus despachos. "Las milicias comprendieron que no vale la pena poner la cara, esto los desgastó, ahora optaron por estar a la sombra del poder, la milicia está arraigada dentro del sistema de poder público", observó el comisario Lages.

Las "milicias" parapoliciales y el narcotráfico marcaron presencia en la recta final hacia las elecciones de Rio de Janeiro, la segunda metrópoli nacional con 6.5 millones de habitantes.

La atmósfera de guerra urbana se agravó en Rio tras el fin de los Juegos Olímpicos el pasado 21 de agosto cuando concluyó el patrullaje de las Fuerzas Armadas.

El gobernador Francisco Dornelles requirió al presidente Michel Temer que autorice el retorno de los efectivos federales en las calles del centro carioca, pero aún no recibió una respuesta oficial.

Por lo pronto los efectivos militares dejaron la zona céntrica y mantienen presencia en algunas favelas, especialmente de la zona norte, donde desde el año pasado reaparecieron con fuerza los "ejércitos" paralelos del narcotráfico.

En la zona norte carioca el lunes fue asesinado el presidente de la Escola do Samba Portela, una de las agrupaciones carnavalescas más conocidas de la ciudad.

Marcos Vieira de Souza, alias "Marcos Falcon", de 52 años, fue asesinado con 15 tiros de fusil, en un local del Partido Progresista, por el cual era candidato a concejal.

La Policía Civil de Rio informó hoy que se "avanzó" en las investigaciones sobre la muerte de Vieira de Souza, y no se descarta que haya sido ejecutado por un adversario político.

(Con información de ansa.it)

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