25 de Mayo de 2017

Mundo

Celebración a la Virgen mezcla raíces africanas y ritos católicos

Conocida como 'Congada', es un evento anual que se realiza el segundo domingo de octubre en honor a Nuestra Señora del Rosario.

Una niña se prepara a colocar un velo sobre una estatua de Nuestra Señora del Rosario durante la celebración afrocristiana de la Congada en Catalao. (AP/Eraldo Peres)
Agencias
CATALAO, Brasil.- Rítmicos tambores resuenan por las calles de esta ciudad del centro de Brasil mientras miles de personas con coloridos atuendos marchan, bailan y se contonean en su camino hacia la iglesia de Nuestra Señora del Rosario.

La procesión, conocida como la "Congada", es un evento anual que se celebra el segundo domingo de octubre en Catalao y combina elementos de las tradiciones católicas y africana, un testamento de la mezcla de culturas, religiones y razas en el mayor país de Latinoamérica. 


Matheus Alves, capitán del grupo de danza de Nuestra Señora de Rosario de Mozambique, participa en la celebración afrocristiana anual de la Congada.

Inicialmente la celebraban grupos de esclavos negros que fueron llevados a Brasil para trabajar en plantaciones durante el gobierno colonial portugués.

Históricamente, Nuestra Señora del Rosario, la patrona de la zona, ha estado conectada con grupos religiosos afrobrasileños. Y en todo el país, imágenes de la Virgen María se asocian con la divinidad africana "Yemanja", o Madre del Mar.


Eduardo Camilo, general de Congo con la Hermandad Negra del Rosario, reza junto a su madre espiritual durante la celebración anual.

Durante la "Congada" muchos grupos se visten y bailan según su papel en representaciones concretas, como la coronación del rey del Congo. 

Hombres con turbantes, niños vestidos de blanco como ángeles y bailarines ondeando brillantes y coloridos lazos avanzan hasta la iglesia para rendir homenaje a la virgen.


Una joven danzante con un sombrero que lleva la palabra "Fe", realiza una actuación junto a otras personas en un altar ubicado fuera de una casa.

Después de la misa, los grupos regresan a las calles, esta vez para visitar a los residentes en sus casas - una forma simbólica de cumplir las promesas, o votos, realizadas a Nuestra Señora del Rosario. 

Cuando cae la noche, regresan a la iglesia para asistir a otra homilía, esta vez en el exterior del templo.


Bailarines Catupe danzan con listones sujetos a varas a las afueras de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario.

(Con información de The Associated Press)

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