Cada 15 minutos muere un elefante en África

La población de paquidermos africanos de sabana cayó un 30 por ciento entre 2007 y 2014.

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Un censo, realizado en 18 países, ha contado exactamente 352 mil 271 supervivientes. (deanimalia.com)

Un censo, realizado en 18 países, ha contado exactamente 352 mil 271 supervivientes. (deanimalia.com)

Agencias
MADRID, España.- La conservación de la naturaleza africana es una guerra a muerte. Y no es una metáfora. Directores de parques nacionales como el español Luis Arranz, que dirigió el de Garamba, en República Democrática del Congo, reconocen que arman a sus guardabosques en el mercado negro. 

Los enemigos de la fauna africana son cazadores furtivos que empuñan fusiles Kaláshnikov, pero también grupos armados como los extremistas cristianos del Ejército de Resistencia del Señor, en Uganda, o los fundamentalistas islámicos de Boko Haram, en Nigeria, que se financian con la venta del marfil de los elefantes. 

Solo en el Parque Nacional de Virunga, vecino de Garamba, han muerto asesinados 150 rangers en la última década. Los últimos, Fidèle Mulonga Mulegalega, de 25 años, y Venant Mumbere Muvesevese, de 35, tiroteados en marzo por las milicias Mai Mai.

Cada 15 minutos muere un elefante en África. “La vanidad, para lucir collares y pulseras de marfil, está generando una demanda que dispara la matanza de elefantes”, ha lamentado hoy Anthony Banbury, un antiguo alto cargo de Naciones Unidas que ahora dirige los proyectos de filantropía del multimillonario Paul Allen, cofundador de Microsoft. Banbury ha presentado hoy los resultados del esperado primer censo continental de elefantes, durante el Congreso Mundial de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que se celebra hasta el 10 de septiembre en Honolulu (EU).


Los números son dramáticos. La población de elefantes africanos de sabana cayó un 30 por ciento entre 2007 y 2014 por la caza furtiva y la destrucción de su hábitat.

El creciente declive ya alcanza el ocho por ciento anual, principalmente debido a las matanzas ilegales. El censo, realizado en 18 países, ha contado exactamente 352 mil 271 supervivientes. Desde 2007, por lo tanto, la humanidad ha matado a unos 144 mil elefantes. A este ritmo, serían eliminados de la faz de la Tierra en poco más de 15 años. El elefante de bosque, diferente del de sabana y no incluido en el censo, también desaparece a una velocidad alarmante.

Angola y Zambia son las regiones que más han sufrido los ataques de los cazadores furtivos 

Hace un año, el presidente estadounidense, Barack Obama, y su homólogo chino, Xi Jinping, anunciaron un acuerdo hacia la prohibición “casi completa” de la importación y la exportación de marfil, con excepciones como los trofeos de caza deportiva debidamente documentados. 

China es el gran mercado negro de marfil, considerado allí una símbolo de estatus social. 

“Hay que prohibir también el comercio de marfil dentro de los países. Si conseguimos que todo el comercio de marfil sea ilegal, veremos recuperaciones muy importantes de las poblaciones de elefantes”, ha declarado en Honolulu el ecólogo estadounidense James Deutsch, vicepresidente de la Wildlife Conservation Society.

“Hay que conseguir valorizar económicamente a los elefantes vivos, para que las comunidades locales ganen dinero con ellos y los defiendan. Una forma obvia es el turismo, pero hay que desarrollar otras”, ha afirmado Deutsch.

Se calcula que un elefante que muere de viejo genera a lo largo de su vida más dinero que 76 congéneres muertos. Los colmillos de cada ejemplar se venden por unos 22 mil euros.

El ecólogo reconoce que las soluciones no son sencillas. El rey Juan Carlos de Borbón encendió un debate internacional cuando se supo que se había roto la cadera en abril de 2012 mientras participaba en una cacería secreta de elefantes y otros animales en Botsuana. 

“Es un tema muy complejo y prefiero no opinar”, sostiene Deutsch sobre la posibilidad de financiar la conservación con los beneficios de una caza teóricamente controlada por los gobiernos.

“Hemos llegado a la decisión de detener la caza comercial de vida salvaje en las zonas públicas a partir de 2014, porque disparar a los animales puramente por deporte y trofeos ya no es compatible con nuestro compromiso de preservar la fauna local como un tesoro nacional”, afirmó sin embargo el comandante general Ian Khama, presidente de Botsuana, a finales de 2012.

Su país es hoy, según el censo, el gran bastión de los elefantes en África, con 130 mil ejemplares que se mantienen estables. 

El segundo país es Zimbabue, con 83 mil individuos y una caída de solo el 10 por ciento desde 2005. Sin embargo, la amenaza se cierne sobre estos dos reductos de la fauna africana. 

Las regiones que más han sufrido los ataques de los cazadores furtivos están al otro lado de sus fronteras con sus vecinos del norte, Angola y Zambia.

(Con información de elpais.com)

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