'No me siento especial': el hombre salvado por la Madre Teresa

Marcilio Haddad Andrino se curó milagrosamente de un terrible cuadro de abscesos cerebrales e hidrocefalia, que según los médicos lo llevarían a la muerte.

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Sor Mary Prema Pierick, superiora general de las Misioneras de la Caridad, Marcilio Andrino (c) y su esposa Fernanda Nascimento Rocha posan para los fotógrafos al final de una conferencia de prensa en el Vaticano. (AP/Alessandra Tarantino)

Sor Mary Prema Pierick, superiora general de las Misioneras de la Caridad, Marcilio Andrino (c) y su esposa Fernanda Nascimento Rocha posan para los fotógrafos al final de una conferencia de prensa en el Vaticano. (AP/Alessandra Tarantino)

Agencias
CIUDAD DEL VATICANO.- El brasileño Marcilio Haddad Andrino, curado por la Madre Teresa de Calcuta de una terrible infección cerebral, "milagro" que abrió paso a la canonización de la religiosa, que el Papa Francisco formalizará este domingo en Plaza San Pedro, se declaró "muy agradecido" pero no "especial" tras llegar a Roma para la ceremonia. 

Marcilio está acompañado de su inseparable esposa, Fernanda, que lo acompañó cuando en 2008 fue hospitalizado en coma con un terrible cuadro de abscesos cerebrales e hidrocefalia, que los médicos estaban casi seguros de que lo llevaría a la muerte.

La historia de la curación de este ingeniero mecánico por intervención de la fe fue declarada científicamente inexplicable por la consulta médica efectuada por la Congregación para las Causas de los Santos, el organismo del Vaticano encargado de estudiar milagros, martirios y virtudes heroicas y de proponer ejemplos de santidad al Sumo Pontífice.

"Estoy muy agradecido por este milagro. La palabra principal es gratitud", dijo hoy Marcilio, de 43 años de edad, en una conferencia de prensa en el Vaticano.


"Dios es misericordioso y mira por todos nosotros. Hoy me tocó a mí y mañana podría tocarle a otro. Es la misericordia de Dios. No me siento especial", agregó.

"Gratitud inmensa" también expresó Fernanda, que tuvo la felicidad de tener dos hijos junto a su marido, pese a todos los pronósticos nefastos.

"Hicimos una plegaria muy fuerte en familia, queremos transmitir esto a nuestros hijos y a las otras personas. La misericordia de Dios es para todos, cae sobre todos nosotros", dijo la mujer, un año menor que su esposo. 

Particularmente conmovedora es la historia de Marcilio, nacido en Santos, en el estado brasileño de San Pablo, que a los seis años descubrió que tenía un problema renal, por el cual de joven debió ser trasplantado, logrando de todos modos recibirse como ingeniero en 1998, con sucesivos master y doctorado.

En 2008 se casaría con Fernanda y "al inicio de aquel año, durante las vacaciones, tuve síntomas extraños: veía doble, tenía convulsiones. Me dí cuenta de que era un problema serio y visité a muchos médicos, sin hallar resultados seguros", recordó el hombre.

La historia de la curación de Marcilio Haddad Andrino por intervención de la fe fue declarada científicamente inexplicable 

"Vivía en la incertidumbre, pero mientras tanto empeoraba.

Dejé de caminar y también la parte cognitiva resultó muy golpeada", rememoró.

"A pesar de las tomografías computadas y los exámenes no había certezas. Una colega de mi mujer le sugirió de rezarle a la Madre Teresa, ya que ella misma había tenido un aneurisma cerebral y, gracias a su intercesión, se había curado. Ahí empezamos a rezarle a la Madre pero las cosas no mejoraban", prosiguió.

Se acercaba la fecha del matrimonio y Marcilio no sabía qué hacer. El 5 de setiembre Fernanda fue a la parroquia a hablar con el cura, que había celebrado una misa en Santos, en la casa de las Misioneras de la Caridad, las monjas de la Madre Teresa, y había recibido de ellas una reliquia de la religiosa, una medallita. 

"El día de la boda estaba muy debilitado pero también muy feliz. Pero en los días siguientes desmejoré y aumentaron las convulsiones. El 20 de octubre fui hospitalizado en Santos. Un médico me diagnosticó una infección en el cerebro, con ocho abscesos", contó.

"Comencé una terapia de antibióticos para reducirlos. Tras diez días, quedé completamente paralizado del lado izquierdo del cuerpo. Todavía con antibióticos pero sin efectos", prosiguió Marcilio.

En el hospital los flamantes esposos rezaban todos los días.

Fernanda le colocaba a su marido la reliquia de la Madre Teresa sobre la cabeza, en los puntos donde estaban ubicados los abscesos. "Cuando dormía le ponía la medallita debajo de la almohada", recordó la mujer. El 9 de diciembre, a causa de fortísimos dolores de cabeza, Marcilio fue sedado: la situación era muy grave y los médicos, pesimistas.

Se decidió intentar un drenaje del líquido acumulado en el cerebro. Mientras él estaba en la sala de operaciones, Fernanda no paraba de rezarle a la Madre Teresa.

Tras la anestesia, Marcilio despertó con un enorme sentimiento de paz, "no tenía más aquel tremendo dolor de cabeza y estaba muy feliz. Todavía no podía caminar, pero estaba mucho mejor".

Poco después llegaría la noticia de la curación. "Descubrimos que los abscesos cerebrales se habían reducido un 70 por ciento. Tres días después una tomografía reveló que ya no existían más".

Tras la rehabilitación y el regreso al trabajo en Río de Janeiro, sobrevendría una nueva felicidad, a pesar de los pronósticos de los doctores, que lo consideraban imposible, Fernanda esperaba un hijo. Y aún más, en 2012 tuvieron a su segundo vástago. "Madre Teresa no nos regalaste solamente una vida, sino tres", dice la pareja casi a coro y con enormes sonrisas dibujadas en sus rostros.

(Con información de ansa.it)

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