Papa: ambición, vanidad y orgullo son raíces de todo mal

Francisco afirma que la vanidad en el alma es como una enfermedad que carcome por dentro, como una 'osteoporosis.'

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El Papa Francisco a su arribo el miércoles 21 de septiembre de 2016, a la Basílica de San Pedro, para su audiencia semanal. (Foto: AP/Andrew Medichini)

El Papa Francisco a su arribo el miércoles 21 de septiembre de 2016, a la Basílica de San Pedro, para su audiencia semanal. (Foto: AP/Andrew Medichini)

Agencias
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco dijo hoy que el mal provocado por la vanidad en el alma de los seres humanos es como una enfermedad que carcome por dentro, como una “osteoporosis” que arruina los huesos.

Según informa Notimex, en el sermón de su misa matutina, celebrada en la capilla de la residencia vaticana Casa Santa Marta, Francisco advirtió que caer en la vanidad es como “maquillar la propia vida”, pero a final de cuentas, no dura mucho porque “es como una burbuja de jabón”.

“La vanidad nos lleva al fraude, así como los defraudadores marcan las cartas para ganar y después esta victoria es falsa, no es verdadera. Esta es la vanidad: vivir para fingir, vivir para parecer, vivir para aparecer y esto inquieta el alma”, señaló.

Sostuvo que la fuerza de la vanidad estriba en cubrir los propios errores, pero estableció que ese maquillaje es “una mentira”, porque al final de la vida todos serán “comida para los gusanos”.


“Cuánta gente conocemos que parece una buena persona, va a misa todos los domingos, da grandes donaciones a la Iglesia. Esto es lo que se ve, pero la osteoporosis es la corrupción la tienen dentro. La vanidad te hace aparecer con cara de estampita, pero después la verdad es otra”, añadió.

Más adelante, hablando en italiano, el líder católico precisó que existen dos inquietudes en el alma: una buena y otra mala, que nace de tener la conciencia sucia.

Explicó que la gente responsable de haber hecho mucho daño no puede vivir en paz porque siente un prurito espiritual continuo, una urticaria constantemente molesta.

“La ambición, la vanidad y el orgullo no te dejan la conciencia en paz, no dejan entrar la sana inquietud del espíritu santo, sino que te llevan a vivir así: inquieto, con miedo. (Estas tres) son las raíces de todos los males”, apuntó.

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