Crónica. Sicilia: "Queremos saber si Calderón nos oye"
MÉXICO, D.F.- El poeta pidió al Presidente una señal sobre su buena voluntad para avanzar en las demandas de la ciudadanía.
MÉXICO, D.F.- Sordos. Prepotentes. Ajenos a la realidad. Les pesa el poder... La voz de Javier Sicilia esta mañana de domingo, al platicar con todos los reporteros, y luego nada más con MILENIO, es serena, pero sus palabras son firmes. Duras. Y tienen destinatarios: el Presidente de la República, los gobernadores y los alcaldes.
El poeta le manda a decir a Felipe Calderón: "Que nos dé un buen mensaje de que nos escucha, porque si no, parece que tiene sordera. No nos ha escuchado, no nos ha dado un buen mensaje. Si no nos manda un buen mensaje, para qué nos reunimos, para qué nos sentamos, si el mensaje es de sordera. Que no responda con alardes y con prepotencia, con torpeza, como lo ha hecho, porque eso no ayuda a los consensos, y no son las épocas de Díaz Ordaz. ¿Qué mensaje nos tiene que enviar? Que escuche y que piense: hay símbolos. Y para eso tiene asesores. Sería un buen detalle de él para demostrar que está dispuesto a caminar con nosotros".
Horas más tarde agregó en charla con MILENIO: "Parece que el Presidente está ajeno a la realidad, a la realidad de los ciudadanos, y que le pesa el poder. Y lo del sacerdocio civil que implica ser policía, eso es un despropósito".
Pero el escritor precisa que el envío no es sólo para Calderón:
"Y lo mismo, exactamente lo mismo les digo, les decimos los ciudadanos a todos los gobernadores y a todos los alcaldes, que son también responsables de la violencia, de la inseguridad: que dejen la sordera, que dejen la prepotencia, que dejen los alardes, que nos escuchen y nos manden un mensaje de que nos escuchan, de que están dispuestos a andar con nosotros, porque igual: parece que están fuera de la realidad, la realidad de los ciudadanos, y parece que les pesa el poder."
o o o
Día dos de la Caravana del Consuelo, de la Marcha por la Paz de Cuernavaca a Ciudad Juárez. Recorrido: Morelia, Michoacán-San Luis Potosí, SLP. Distancia: 455 kilómetros. Tiempo: ocho horas de viaje.
Pasan de las seis de la tarde en la potosina Plaza del Carmen. Javier Sicilia habla. Menciona que el Presidente debe escuchar y hacerse cargo de las demandas ciudadanas, y cuando empieza a mencionar que no sólo él, sino que "también otros gobernantes", es interrumpido por algunos de los 500 seres que están aquí reunidos, quienes profieren silbidos en son de mentadas de madre dirigidas a Calderón. El poeta los calla. Se enfurece. El rostro se le enciende. Regaña a los increpadores. Les dice que así empieza la violencia. Que la violencia no se combate con más violencia. Grita:
"¡¿Qué no acaban de oír a Julián LeBaron (el activista chihuahuense, quien sufrió el asesinato de dos seres queridos por confrontar a secuestradores)?! Hay otras opciones que la violencia, como la desobediencia civil. No queremos el mal de nadie..."
Con su voz norteña, LeBaron acababa de leer unas cuantas líneas y había reconvenido, sacudido también a los ciudadanos:
"La violencia se esconde en los pequeños detalles y luego nos devora. Tenemos que volver a vernos a nosotros mismos. Revisemos nuestra forma de ser. Las cabezas cortadas y las ejecuciones antes fueron mentadas de madre."
Y por eso, ante las mentadas de madre, Sicilia sometió a los mentadores de madre. Uno de éstos, borracho, lo quiso desquiciar desde abajo del templete, pero el escritor dominó la situación:
"Esto no es un asunto de izquierda o derecha. A todos nos quitan hijos, madres, padres, hermanos, amigos y con ello nos quieren sumir en el miedo a todos. No somos cifras, no somos bajas colaterales, mencionar a los muertos así... ¡eso se llama poca madre! No se criminaliza a los muertos."
Poco después de que terminara el mitin, el escritor comentará: "No podemos dirimir los problemas y diferencias a chingadazos"...
Al final, Sicilia, con la batuta recuperada y conducida, pidió cinco minutos de silencio por los niños de la guardería ABC (este domingo se cumplieron dos años de la tragedia), por los muertos potosinos y por todas las víctimas de la violencia. Y sí, la gente se calló. Con rostros serios, miradas bajas, ojos cerrados, ceños fruncidos, los potosinos y los miembros de la caravana guardaron silencio.
Había sido un mitin emotivo. Varias víctimas de la violencia en San Luis Potosí subieron al templete y contaron sus historias. La manifestación se convertió en una catarsis colectiva de consuelo. Un padre de familia tomaba la palabra: el 11 de octubre de 2009 le secuestraron a un hijo... y a un nieto. "Estamos sin saber de ellos. Nomás los desaparecieron (...) Fuimos a la PGR, a la SSP, a la alcaldía, al gobierno del estado (...) Nada (...) Evasivas (...) Y no sabemos nada (...) Disculpen las lágrimas..."
El hombre lloraba y lloraba. Sicilia no podía contener el llanto tampoco. Identidad del horror, del sufrimiento, de la mutilación de un ser querido. Los dos hombres derramaban lágrimas en el templete. Varios los seguían abajo, en la plaza. Arriba, el poeta y el padre se consolaban mutuamente en un apretón de manos y un abrazo.
Fue el segundo día de la marcha del consuelo...
Comentarios de los lectores
Entones segun David los del PRD no tienen estudios, no se que tiene que ver eso con la nota pero esta claro que desde su optica si le exigimos al presidente seguridad entonces somos del PRD o no fuimos a la escuela
Este sr. Sicilia. hasta perace que es del PRD o una persona sin estudios., por que y lo vuelvo a decir por que el presidente les tiene que solucionar todo lo que no les gusta, lo que no pueden conseguir., te asaltan el presidente tiene la culpa, si te violan, lo mismo si te secuestran., tambien si compras droga., de igual manera., señores ya basta exiganle a sus gobernantes de sus respectivos estados o municipios que trabajen le se den mas seguridad, escuelas, caminos, agua, electricidad, recolecta de basura, y real mente ataquen a la corrupsion., es sus gobiernos y municipios. o uds. que creen?
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