20 de Agosto de 2017

Opinión QRoo

Ieqroo, la adelantada lección de la elección

Entre los periodistas de Quintana Roo se ha hecho común una frase: “hablar del desprestigio del Ieqroo...

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Entre los periodistas de Quintana Roo se ha hecho común una frase: “hablar del desprestigio del Ieqroo –Instituto Electoral de Quintana Roo– ya no es nota; lo sería si hubiera algún cambio”, pero eso no ha ocurrido, muy a pesar de que la semana anterior, cuatro de sus siete consejeros fueron notificados de habérseles iniciado un segundo proceso de destitución, cuando el primero no tiene ni tres meses que se inició y aún ni siquiera se resuelve. Vaya mala fama.

Los órganos electorales suelen ser los villanos favoritos de los procesos electorales; los actores políticos, todos, suelen endilgarles culpas que son en realidad consecuencia de sus propios excesos u omisiones y tienen que trabajar incluso con normatividades que, las más de las veces, parecen construidas “a modo” para evitar cualquier tipo de sanción que ponga en riesgo la preeminencia de los partidos en la vida democrática nacional, sirvan como ejemplo las reiteradas violaciones a la norma electoral por parte del Partido Verde Ecologista (PVEM) que no han pasado más allá de millonarias sanciones pagadas, por supuesto, con el presupuesto asignado con recursos públicos; o las trabas que todos se han encargado de poner a las leyes para que las candidaturas independientes no proliferen en el país.

Todo lo anterior es cierto, pero también coexiste en los órganos comiciales una subespecie de funcionarios dedicados a seguir obedeciendo a pie juntillas a quienes los colocan en los cargos, pero sobre todo a atacar a todo lo que represente evolución y progreso, pues la modernización de esas instituciones pone en riesgo su permanencia; para el caso de Quintana Roo, Mayra San Román Carrillo –presidenta del Ieqroo–, junto con Thalía Hernández Robledo, Juan Manuel Pérez Alpuche y Jorge Armando Poot Pech, estos tres consejeros, han sido acusados dos veces en el presente año de cometer irregularidades tales como cometer violencia política en contra de una de sus compañeras, y por utilizar irregularmente la listas nominales… ¿se imagina el lector para qué fines?

La descomposición no es exclusiva del Ieqroo, con anterioridad nos hemos referido a la podredumbre que prevalece en el Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo), en donde Víctor Vivas Vivas, tuvo que renunciar a la presidencia luego de hacerse pública una grabación en la que presiona a un consejero electoral para apoyar los designios del ex gobernador –ahora preso en Panamá- Roberto Borge Angulo, pero lo hizo solo para taparle el ojo al macho, pues dejó la presidencia, pero no la magistratura; y además de esas presiones, entre ambos órganos tienen un enfrentamiento que no tiende a amainar, a un año de que se renueven las once alcaldías de la entidad.

¿Se imagina la calidad de proceso electoral que organizarán entre el Ieqroo y el Teqroo con los enfrentamientos entre ellos y la calidad de consejeros y magistrados que existen? La pregunta la hemos hecho con anterioridad, pero el tema vuelve a ponerse en relevancia, pues apenas la semana anterior, la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral, del Instituto Nacional Electoral, con base en el expediente 54/2016, notificó a la presidenta y tres consejeros más sobre las acusaciones de violencia política en su contra y les dio cinco días para responder lo que a su derecho convenga.

Además de ellos, Alfredo Figueroa Orea, jefe de la Unidad de Comunicación Social; José Luis González Nolasco, director de Partidos Políticos, y Luis Alberto Alcocer Anguiano, director de Organización; e incluso a representantes de partidos políticos: Armando Miguel Palomo Gómez, del Panal; Juan Alberto Manzanilla Lagos, del PRI; y Mauricio Morales Beiza, del PT; véase nada más el grado de descomposición.

La elección presidencial de 2018 supondrá el mayor de los retos que los órganos electorales han enfrentado en la vida moderna del país; luego entonces ¿será que el INE se arriesgará a que el desprestigio de las instancias estatales les alcance, de manera tal que tengan que asumir el proceso local de Quintana Roo? Como antes lo hemos dicho, lo único que no debiera ocurrir, es que no ocurra nada.

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