Celebración y preocupación

Hoy, Chetumal, la capital de Quintana Roo, celebra su 126 aniversario desde su fundación...

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Hoy, Chetumal, la capital de Quintana Roo, celebra su 126 aniversario desde su fundación como Payo Obispo en el año de 1898, una celebración olvidada por las autoridades locales.

Sin embargo, tan importante fecha para los chetumaleños es una muy buena ocasión para reflexionar sobre el camino recorrido y los desafíos que enfrenta esta ciudad en su búsqueda por el progreso y la seguridad.

No hay duda de que Chetumal ha experimentado un notable crecimiento y desarrollo en sus más de cien años de existencia. Lo que una vez fue un pequeño pueblo a orillas del Río Hondo, ha florecido hasta convertirse en un centro urbano vibrante, económica y culturalmente diverso.

Sus calles han sido testigos de momentos históricos, su gente ha forjado un espíritu de comunidad inquebrantable y su potencial sigue siendo prometedor.

Sin embargo, en medio de las celebraciones, no podemos ignorar una realidad preocupante: la creciente inseguridad que aqueja a nuestra ciudad. Chetumal, que alguna vez fue reconocida como una de las urbes más tranquilas, seguras y pacíficas de Quintana Roo y de todo México, ahora se enfrenta a un problema alarmante de delincuencia y violencia.

Los residentes de Chetumal ya no pueden dar por sentada la paz que una vez caracterizó a su ciudad. Los índices delictivos están en aumento, los ciudadanos se sienten cada vez más vulnerables y la sensación de seguridad se desvanece. Los robos, las ejecuciones, los asaltos, los secuestros y los actos de violencia se han vuelto demasiado comunes en nuestras calles, y la impunidad parece ser la norma en lugar de la excepción.

Urge que tanto las autoridades locales como la sociedad en su conjunto se unan en un esfuerzo concertado para abordar este problema de raíz. Se necesitan políticas públicas efectivas, una mayor inversión en seguridad ciudadana y una colaboración activa entre las diferentes instituciones para restaurar la confianza y devolver la tranquilidad a nuestras comunidades.

Ya lo dijo la iglesia católica: las instituciones de seguridad tienen todo para procurar la paz y prevenir la inseguridad en la ciudad. Es cierto, sólo hace falta que ese recurso se destine de verdad para lo que fue concebido y no para los lujos de las autoridades, quienes no saben del temor, pues están bien protegidos con guardaespaldas y camionetas blindadas.

En este aniversario, recordamos el espíritu de resiliencia y determinación que ha caracterizado a Chetumal a lo largo de su historia, que ha renacido ante adversidades catastróficas como un huracán.

Confiamos en que, tarde o temprano, las autoridades asuman el compromiso por el que se les paga muy bien, y podamos al fin superar los desafíos actuales y construir un futuro más seguro y próspero para nuestra amada ciudad Chetumal.

¿Lo entenderán así las autoridades?

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