Música sacra

Si damos un repaso al pasado musical, debemos observar las importantes aportaciones de la Iglesia Católica.

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Si damos un repaso al pasado musical, debemos observar las importantes aportaciones de la Iglesia Católica a la música. Ya que todas las cortes europeas eran católicas, y el Papa era algo así como el rey de reyes para las cortes. 

La producción en este rubro fue muy prolífica. Como ejemplo, Johann Sebastian Bach componía una misa diaria para el príncipe de Brandemburgo, y no obstante, eso ayudó a que Bach sea de los músicos con más obras en su haber.

La tradición musical de la iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la liturgia solemne. 

La composición y el canto de salmos inspirados, con frecuencia acompañados de instrumentos musicales, estaban ya estrechamente ligados a las celebraciones litúrgicas de la Antigua Alianza.

La Iglesia continúa y desarrolla esta tradición. Y bien decía San Agustín: El que canta ora dos veces. 

La industria de las bodas es de los negocios más rentables en todo el mundo. Y a pesar de que se cuentan con infinidad de tipos de bodas, la católica trae resultados impactantes. 

No importa que las familias sean creyentes o medianamente creyentes, el día de la boda no faltará el Santus, el Kirie Eleison, el Ave María, Ofertorio y demás números obligados en esta ceremonia. 

La mayoría de los compositores del Barroco, Clasicismo y Romanticismo, entre otras épocas del arte, tienen composiciones sacras como las misas de difuntos, mejor conocidas como Réquiem. La liturgia de difuntos católica comienza con las palabras Requiem aeternam dona eis, Domine (Concédeles, Señor, el descanso eterno). 

De este texto, tal como ocurriera con el tedeum o el Magníficat, se derivó el nombre de todo un género musical.

Algunas músicas para la misa de difuntos se han hecho famosas, como las compuestas por Wolfgang Amadeus Mozart y Giuseppe Verdi; en cuanto a textos, Un Réquiem Alemán, de Johannes Brahms, es una obra escrita sobre la base de textos bíblicos escogidos por el propio compositor, mientras que el Réquiem de Guerra, de Benjamin Britten, alterna poemas de Wilfred Owen con el texto de la misa en latín. 

Sin duda gran aportación. Hasta la próxima semana.

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