En bocas palabras
¿Imprudencia arquitectónica?
Recuerdo que le pregunté a uno de los ejecutivos japoneses la razón por la que habían decidido sacrificar paisaje en una zona de gran belleza y me explicó que en Japón los arquitectos están conscientes de que los edificios deben convivir con una sísmica.
Los terremotos, que pueden ser oscilatorios o trepidatorios, obligan a los constructores a levantar edificios capaces de seguir los vaivenes de los movimientos telúricos, de tal forma que disminuyen de esa manera el riesgo de que se colapsen al primer movimiento. Son más resistentes, pues.
Entonces, el ejecutivo japonés me hacía notar, y así lo publicamos en su oportunidad en Novedades de Quintana Roo, que resultaría de un tremendo riesgo para los seres humanos construir frente al mar edificios con enormes ventanales en una zona de ciclones, como sucede con el estado de Quintana Roo frente al Mar Caribe.
Y la recordación viene a propósito de las enormes moles de concreto que se han venido construyendo en Cancún. Edificios que se observan altivos a varios kilómetros a la redonda pueden ser una gran imprudencia tanto de los constructores como de las autoridades que dieron luz verde, en aras de la voracidad económica.
La verdad es que resulta aterrador imaginarse a esas elevadas moles azotadas por los vientos huracanados que se esperan para estos tiempos, con todas las consecuencias que ello implicaría.
Es de considerarse que si se presenta un huracán estos edificios serán vaciados (primer problema para los compradores de buena fe). El verdadero peligro, entonces, será para las edificaciones de menor estatura que atomizan los alrededores, porque los materiales, tanques estacionarios y todo cuando se pueda llevar el viento, se convertirán en proyectiles probablemente mortales para quienes no estén en lugares seguros.
Entonces, pasada la contingencia, se sucederán los escándalos por las consecuencias de la imprevisión por quienes dieron las autorizaciones y contra quienes construyeron a sabiendas de que esto podía pasar.
Alto así como lo que sucedió luego del terremoto de la Ciudad de México en 1989, cuando se cayeron edificios nuevos y aparecieron fallas arquitectónicas que ameritaron demandas.
Ojalá que ante uno o varios huracanes nada de lo que se ha expuesto aquí suceda, pero ¿por qué buscarle más al peligro, teniendo por sí sola la ciudad tantos problemas? (Lea más de este y otros temas en www.enbocaspalabras.com.mx).
Cree comunidad. Comente, analice, critique de manera seria.
Los comentarios son responsabilidad de quien los escribe.
Los comentarios no deben incluir contenido vulgar, difamatorio o que no tenga que ver con el tema.
SIPSE.com se reserva el derecho a eliminar o editar los comentarios que sean considerados fuera de tema, vulgares o difamatorios.
Todos los comentarios deberán ser aprobados por el personal de SIPSE.com
Puede consultar las Políticas de privacidad y los Términos y condiciones de SIPSE.com
Comente esta opinión








