Alerta por feminicidios

Hoy en el país y en Yucatán nunca ha sido tan peligroso ser mujer.

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Esta semana Yucatán es noticia de primera plana en periódicos extranjeros; muchos quisiéramos que expusieran la belleza cultural que nos caracteriza, nuestra arquitectura colonial o nuestra deliciosa gastronomía; sin embargo, siguiendo al nombre de nuestro estado está la palabra feminicidio.

El viernes pasado, en la carretera Mérida-Cancún, encontraron el cuerpo sin vida de la fotoperiodista canadiense de National Geographic Bárbara McClatchie Andrews con signos claros de violencia; el domingo en Telchac Puerto una mujer fue hallada flotando en el mar, ahogada, según el reporte oficial, aunque se hablaba también de que su cadáver tenía huellas de violencia.

Esto trae de nuevo a la actualidad el feminicidio, un problema que tenemos desde hace mucho tiempo y que las autoridades no han querido aceptar y mucho menos afrontar.

México ocupa el puesto 16 en feminicidios en el mundo, éstos son un indicador importante que refleja la salud mental de la sociedad y mide la capacidad de las autoridades gubernamentales para prevenir, resolver y/o castigar a los responsables de dichos actos. Cuando lo anterior no ocurre se presenta un terreno fértil y abonado para que los asesinatos de mujeres se reproduzcan exponencialmente; la impunidad y la corrupción son los catalizadores perfectos para los feminicidios y esos dos elementos van incrementándose en nuestro Estado.

Hoy en el país y en Yucatán nunca ha sido tan peligroso ser mujer. Ver mensajes en las redes sociales como el de Marisol Armenta que dice: “Nunca había sentido tanto miedo de ser una mujer mexicana, hasta que reflexionas y piensas que la próxima a la que busquen puedes ser tú” son un claro ejemplo de que las cosas no están bien. 

La perspectiva de género es uno de los elementos clave que coadyuvarían a la solución del problema; contrario a lo dicho por los ultraconservadores, educar a los hombres, desde que son niños, para que en su concepto de masculinidad no incluyan el machismo y la violencia hacia las mujeres y así dejen de percibirlas como un objeto material de propiedad sería determinante para la disminución de la violencia contra la mujer, pero también para que las autoridades, sobre todo varones, que sean encargadas de investigar y tomar declaraciones en la Fiscalía estén sensibilizadas y dejen de preguntar: ¿Está usted segura que no lo provocó? ¿No será un malentendido? ¿Está segura de proceder con esta denuncia? No, señorita, lo que usted me cuenta no procede, él tiene que golpearla reiteradas veces para que podamos hacer algo.

Visibilizar la violencia como algo que no es normal es el primer paso, seguido de vigilar que las autoridades realicen el trabajo que les corresponde, sin dar más largas, responsabilizándose de la seguridad de las y los ciudadanos.

Y para ti que me lees: tu trabajo es no callar sino exigir justicia por todos los medios por las víctimas de feminicidio antes de que sea demasiado tarde.

Eduardo Alvizo Perera
Licenciatura en Nutrición y Maestría en Gobierno y Políticas Públicas por la Uady. Profesor de las Universidades del Valle de México y del Valle de Grijalva.
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