26 de Marzo de 2017

Opinión

Características fonéticas (I)

El habla del yucateco se caracteriza por su acento dotado de una cadencia peculiar, entrepujada, a causa de la clausura glotal influencia de la lengua maya.

El habla del yucateco se caracteriza por su acento dotado de una cadencia peculiar, entrepujada, a causa de la clausura glotal influencia de la lengua maya. La entonación interrogativa sigue también una cadencia distinta a la del español en cualquier otra parte del mundo. Aunque existen diferencias en los acentos de los distintos estratos sociales y culturales (que van desde la glotalización fiel de los fonemas mayas; la mutación de la glotal por otros acentos semiglotalizados, hasta la pérdida del cierre glotal), el habla coloquial conserva una esencia de origen con un dinamismo pragmático que le hace omitir ciertos elementos y adueñarse de otros.

Existen variaciones en el grupo de las consonantes oclusivas, evidentes también en otras regiones del país: la b intervocálica que se relaja o cae en la pronunciación de algunas voces como: no faltaba más: [no faltaa más], quién sabe: [quién sae], estaba lloviendo: [estaa (taa) lloviendo], etc.

En la d se observa su omisión en muchas voces llanas terminadas en –ado, salado [salao], cansado [cansao], desgraciado [desgraciao], pesado [pesao]. En los participios se oye una mayor mutilación: se dice ¡Dao! por ¡Cuidado! A veces esta pérdida de sílabas se observa en: pueda [puea, pua], no puedo [no pueo], cada [caa día], nada más [naa más]. La d en la preposición de, también suele perderse: agua e coco, una carga e mais. La g cae o desaparece en las voces con la sílaba inicial o intermedia gua: aguacate [awacate], aguado [awado], aguántate [awántate], iguano [iwano].

En las consonantes fricativas son comunes la aspiración faríngea de la h (como sucede en el maya escrito) en voces como albahaca [albajaca], pitahaya [pitajaya], hurgar [jurgar], enhorquetar [enjorquetar]. La velarización de la f o su relajación hasta identificarse con la j: afuera [ajuera], fuego [juego], fuerte [juerte], fuerza [juerza], fui [juí], fuiste [juiste].

Como en la maya no existe el fonema f, quizá esto acentúe el uso de esta aspiración arcaica. En casos aislados la fricativa velar j se labializa y se confunde con la f como en fugo por jugo, fueves por jueves, Fuárez por Juárez. También en el fonema j deja de observarse la fricación áspera y se reduce a una simple aspiración: Juan [uan]. Por influjo de la maya, el yucateco no pronuncia la ñ. La articulación de la ñ palatal, nasal sonora simple, se desarticula en n más i: niño [ninio], año [anio], piña [pinia], mañana [maniana], etc.

Se sustituye la n por m en palabras que terminan con n: pan [pam], limón [limom], jamón [jamom], alemán [alemám], Yucatán [Yucatam], frecuente en todos los estratos sociales.

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