Martes, 27 de Septiembre del 2016
Martiniano Alcocer Álvarez
Bajo mi sombrero

Claridad, señores, claridad

Si 'el profesor Irving' es tan valioso para la cultura en Mérida, ¿por qué renunciarlo? No me parece razón suficiente su desafortunada expresión sobre Juan Gabriel.

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Cuando un político se pone a dar explicaciones uno no sabe si reír o temblar. En los días recientes dos casos me han puesto a pensar –a pesar del arduo trabajo para poner a funcionar las dos neuronas que me quedan-: el del alcalde Mauricio Vila Dosal y el cese del “profesor Irving” (el doctor Irving Berlín, “renunciado”  director de Cultura) que “es (presente de indicativo) una persona muy valiosa para el Ayuntamiento de Mérida” y a quien “va ser muy complicado buscarle un sustituto”. El otro es la explicación del presidente Enrique Peña Nieto sobre la repudiada presencia en México del candidato “republicano” a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump.

Lo primero: si “el profesor Irving” es tan valioso para la cultura en Mérida, ¿por qué renunciarlo? No me parece razón suficiente su desafortunada expresión sobre el nuevo santo laico mexicano, Juanga, negada por el propio alcalde. Quizá una llamada de atención (hasta eso pudo ser pública) hubiera resuelto el problema y ese activo tan valioso se hubiera quedado rindiendo los frutos que dice el alcalde rinde a la ciudad. Pensando un poco más (uay, ya me duele la cabeza) pudiera decir que dada la dificultad de hallarle un sustituto (que no creo que sea tal) pudo haberle dedicado tiempo a buscarlo y al tenerlo anunciar el cambio. ¿Cuál era la prisa? Ya dijo que no fue por lo de Juanga, entonces que diga por qué deshacerse de alguien de esa envergadura cultural.  De lo contrario podría pensarse en un capricho.

Lo segundo: por encima de la andanada de adjetivos y descalificaciones al presidente, se impone el análisis y, de parte del mandatario, un recuento de daños. Si fuera claro en sus explicaciones no habría problema, pero ya vimos que él dice una cosa, su “cancillera” otra y su secretario de Hacienda una distinta. El “magnate” transa vino y nos jugó el dedo en la nariz, eso es evidente. Que digan que fue un mal cálculo, admitan su error y a seguir. Hay problemas más serios que el del chel ese en México. Y no creo que nadie le hubiera pedido insulto por insulto, pero sí una muy firme y contundente observación de que en México no estamos contentos con sus desplantes y bravuconadas.

Ni va a hacer el muro (no va a ganar), ni lo vamos a pagar nosotros. Eso denlo por descontado. Tampoco doña Hillary va a venir a México, ya lo dijo, y eso no es buena noticia.

Hablen claro, es mejor para todos.

Martiniano Alcocer Álvarez
Periodista, Escritor, Coautor de varios libros de historia
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