Lenguaje infantilizado en Yucatán

El habla del yucateco también tiene expresiones que los adultos crearon para comunicarse con los niños.

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De la lengua maya se han infiltrado desde antaño numerosas expresiones infantilizadas que siguen vigentes en el habla del yucateco. Es frecuente que ciertos adultos, buscando comunicarse, infantilicen su forma de hablar al tratar a los niños menores de seis años, quienes por lo general no articulan los sonidos y dan a sus palabras una peculiar entonación aniñada, producto del proceso de adquisición del lenguaje.

Entiéndase por “lenguaje infantilizado” la entonación, apocopado de palabras, como decir “ahua” en vez de agua, o “mimir” en vez de dormir; abuso de diminutivos (lechita, sabanita, carnita), gestos y expresiones.

Así, varios verbos mayas se han transferido al español, con su carácter de sustantivos, formando locuciones o complejos verbales con el verbo hacer. Una frase frecuente para incitar a comer a los niños pequeños es “hacer jam”, apócope de janal (comer): “¿Quieres hacer jam?” por ¿quieres comer?

Otra es “hacer wiwí”. El lingüista Martín Sobrino dice que wiwí es la forma de habla materna (duplicación de wiix) usada en vez de la forma adulta wixar (orinar). Esta forma puede utilizarla un pequeño que aún no puede ir solo al baño cuando quiere avisar a un adulto su necesidad: “Vamos te llevo a hacer wiwí”.

“Hacer chuchu’” es mamar o lactar el bebé. Deriva del vocablo onomatopéyico chu’uch: chupar, succionar: ¿Quieres hacer chuchu’?

El complejo verbal “hacer chichís” (del maya chikis, arrullar o adormecer meciendo) tiene valor de verbo transitivo e intransitivo: “Voy a hacer chichís al niño”, (voy a adormecer al niño); “Quiere hacer chichís el niño”: (quiere dormir el niño). Esta voz es probable imitación del ruido del ronquido respiratorio; la ch de la lengua maya debe haber influido en la formación de chis-chis, contraído luego en chichís.

También se usan voces o frases que describen cosas o personas como yaya’ (herida, lastimadura, en el lenguaje infantil). Duplicación de la voz maya yaj, que entre otras cosas significa dolor. En este caso la duplicación implica intensidad y significa muy doloroso o llagado.

Dos voces mayas usadas para asustar a los niños es: chichi’ (del maya chiichi’, coco, espanto): “Duérmete niño, que ahí viene el chichi’. También la usan los niños pequeños para señalar algún bicho o alimaña de aspecto feo. La otra es tucho (del maya del xtuch, mono araña). En Yucatán se usa en lugar de mono o mona, “¡Way, qué tucho más feo!”

Finalmente, toto’ es manera coloquial de referirse a los genitales femeninos. Quizá derive de la voz maya to’ envuelto o como apócope de tosnach’, sexo de mujer: “Hijita, lava bien tu toto’”.M

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