Felipe Mendoza Milán
Una mirada al mundo

Del Satí a las mujeres 'desechables'

Ningún ser humano, sea hombre o mujer, puede permanecer indiferente ante las mujeres 'desechables'.

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En la India la situación de la mujer ha mejorado, pero aún falta mucho por hacer; durante más de 700 años se ha practicado en el país el ritual del Satí, en el que una mujer al enviudar se ve en la necesidad de arrojarse a la pira funeraria de su marido y morir entre las llamas, una tradición aceptada socialmente durante siglos y que ahora es fuertemente condenada por el Estado, a pesar de lo cual en 2006 Janakri, de 45 años, se arrojó al fuego en el funeral de su esposo. Esta tradición para la que el único valor de las mujeres depende de los hombres es probable que siga en pie en los poblados más remotos del país.

Corrían los años ochenta cuando tuve la oportunidad de leer un artículo acerca de la vida diaria de la mujer en la India.

Quien escribía había podido observar en una estación de trenes cómo un hombre se aprestaba a abordar el ferrocarril e iba jugueteando con una varita que llevaba en las manos mientras su esposa venía con sus dos pequeños hijos, cargada con un sinfín de cosas y sin poder, por la costumbre, caminar junto a su marido; tenía que seguirlo dos pasos atrás; mientras él abordaba el compartimiento general, ella subía al vagón de las mujeres con los niños y toda su carga. En público ella debía referirse a él siempre como “el padre de mis hijos” y no podía hablarle de tú; si él comía ella debía estar de pie junto a la mesa y sólo podría comer cuando él hubiera terminado. En la intimidad ella recuperaba algunos privilegios como poder hablarle con mayor informalidad.

Mientras el vagón en el que el esposo viajaba se encontraba completamente pulcro, el compartimiento de las mujeres era todo menos limpio, ahí amontonadas deberían ir las esposas y los hijos mientras los señores iban con comodidad en otro vagón.

Por los mismos años encontré unas estadísticas que señalaban que millones de abortos se cometían en el país; gracias a la labor de importantes movimientos feministas pro aborto las mujeres podían con relativa facilidad eliminar al ser que llevaban en su vientre, extrañamente a ninguno de estos movimientos parecía importarles que un enorme porcentaje de estos abortos se dirigían contra las mujeres.

Un país en el que los padres tienen que reunir una generosa dote para agradecer a los esposos de sus hijas el hecho de hacerse cargo de ellas era el terreno fértil para eliminarlas antes de nacer y no tener que preocuparse por pagar al marido, además cientos de millones de personas que trabajaban el campo preferían tener un hijo varón que los ayudara con los animales y las cosechas.

Gracias a todo esto, millones de mujeres eran abortadas antes que llegaran a nacer; triste paradoja, los logros del feminismo occidental y su cacareada “libertad para elegir sobre su propio cuerpo” habían desembocado en una sistemática eliminación de seres humanos por el simple hecho de ser mujeres y nadie denunciaba esto como violencia de género.

Ahora acabo de ver una noticia sobre las mujeres “desechables” de la India, son aquellas que se casan con hombres británicos de raíces indias; generalmente los padres eufóricos por poderlas casar con un europeo entregan alrededor de 10,000 o más dólares al marido, quien después de la boda deja a la esposa con alguno de sus parientes en el país; en ocasiones la mujer se queda en casa de sus suegros en donde sufre violencia. Las usan como esclavas domésticas, algunas llegan a ser llevadas a unas breves vacaciones a Inglaterra por el marido, para después regresarlas a la India y ser abandonadas; muchas de ellas se enteran posteriormente que su marido se ha vuelto a casar en el extranjero.

Algunas familias llegan a pagar más de 30,000 dólares como dote a los maridos, muchas de ellas violadas por sus nuevos esposos o utilizadas sólo para tener un hijo; generalmente acaban como servidumbre esclava, algún tiempo después ya arruinadas tienen que enfrentarse al devastador estigma social de ser una mujer abandonada, sufren para encontrar un empleo que les permita vivir y socialmente son vistas como un producto dañado por el hecho de haber tenido ya relaciones sexuales; mientras tanto, muchos hombres se casan repetidas veces para obtener ganancias económicas.

Estas son las luchas a las que está llamado el feminismo internacional y no otras, ningún ser humano, sea hombre o mujer, puede permanecer indiferente ante las mujeres “desechables”, ya sea que se encuentren en la India, Perú, Ruanda o México.

Felipe Mendoza Milán
Licenciado en Ciencias Sociales, Maestro en Educación y Mercadotecnia, Doctor en educación, Maestro universitario.
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