Jueces sin rostro

En los últimos años, México se ha situado a la cabeza de los países más violentos del mundo.

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En los últimos años, México se ha situado a la cabeza de los países más violentos del mundo. Aunque los datos muestran una reducción en los homicidios en los últimos dos años, la tasa de muertes violentas en México,  siempre ubica al país entre los más violentos del mundo.

La Organización Mundial de Salud (OMS), ha considerado que la criminalidad en México es epidémica. 

Este organismo internacional considera epidemia tasas de homicidios que superan los 10 por cada 100,000 habitantes.
 
Luego del asesinato del juez federal Vicente Antonio Bermúdez, quien analizaba casos relacionados con narcotraficantes como Joaquín “El Chapo” Guzmán y operadores de Los Zetas, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reconoció que en México debe analizarse instaurar la figura de “jueces sin rostro”.

Los “jueces sin rostro” son una figura para proteger la identidad e integridad de los impartidores de justicia responsables de casos que involucran a grandes criminales y se ha utilizado por ejemplo en Italia en la lucha contra la mafia o en Colombia y Perú.

La figura de los “jueces sin rostro” debe discutirse y para ponerla en práctica se necesitaría una reforma legislativa.

Es un mecanismo que tiene que evaluarse. Efectivamente, a los jueces se les tiene que brindar todo tipo de seguridades para que ejerzan con imparcialidad su labor, los jueces son precisamente quienes aplican el derecho al caso concreto.

Como sociedad tenemos que exhortar a que se les den todas las garantías para que puedan hacer su labor sin estas intimidaciones porque el mensaje es muy claro: se busca intimidar y esto no se le debe permitir”.

Definitivamente se tiene que dar mayor certeza y seguridad jurídica personal y patrimonial a quienes están en el desempeño de una obligación que les implica resolver sobre delincuencia organizada.

En marzo de 2011, la bancada el PRI en San Lázaro presentó una iniciativa que no prosperó para crear la figura de los “jueces sin rostro”, con adiciones a la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación

Hay muchos que no comparten que los jueces sean secretos porque en primer lugar el sistema del juez secreto no funciona. La práctica ha demostrado que es una ingenuidad porque siempre se termina sabiendo quién está manejando un proceso.

El replanteamiento a la Justicia debe ser realmente un replanteamiento de fondo. Lo que es necesario tener en cuenta es que en un país que está en manos de casi un terrorismo, enfrenta poderosas redes del crimen organizado y desconoce si en el futuro tendrá que enfrentar otros fenómenos de criminalidad tan o más poderosos.

En cambio, por mantener ese secreto, los jueces han sido sometidos a un sistema de vida casi infrahumano. A toda hora metidos en sus despachos, sin poder hablar con nadie. Y se han vuelto prisioneros, el juez está demasiado involucrado o sometido a un andamiaje administrativo que le ha restado independencia y autonomía y ha perdido en alto grado el poder efectivo sobre la dirección de las investigaciones.

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