¿Lectores o no lectores?

En la práctica, todo aquel que sabe leer es lector, leamos con libertad así como escuchamos la música que más nos gusta o nos atrapa.

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Primero fuimos divididos como civilizados o bárbaros, después mestizos o indígenas y, en tiempos de José Vasconcelos, alfabetizados o no alfabetizados; hoy la cosa no es tan simple, nos segmentan por todo, hasta los maestros ya no son sólo maestros, ahora son idóneos o no, o destacados, en fin, fomentamos esta práctica divisionistas y luego nos lamentamos. 

En cuanto a la lectura, Gregorio Hernández Zamora en 'Historia de lectura y lectores' dice que existe esta gran separación entre lectores y no lectores y nos  pregunta: ¿por qué no leen los 'no lectores'?, esto nos remite a las actuales campañas y programas de fomento lector que encumbran tanto la práctica de lectura que la alejan de un gran sector de la población que piensa que leer es de 'cultos'. Hernández llama 'una arrogancia en la moralidad de quienes atribuyen a los libros y la lectura, en sí mismos, un significado positivo y superior a otras formas de experiencia cultural'. Puntualiza que la lectura no está desligada de otras prácticas sociales y culturales que también son enriquecedoras y que no necesariamente contribuyen a la formación de mejores o peores personas, sino a la vivencia de experiencias que inciden en la formación de ciudadanía e identidad del ser humano. 

La cuestión principal que aborda es el peligro de estas campañas que tienden a clasificar con simplismo a los ciudadanos: son o no son lectores, son cultos o ignorantes, pero sin duda dividir “no es sino un acto de profundo clasismo y etnocentrismo” y aún así, dentro de los considerados 'lectores' todavía suele descalificar cierto sector de la élite intelectual a quienes leen literatura “barata”/“basura”, sin preguntarse por qué algunos sólo leen cierto tipo de libros, qué los motiva a hacerlo, qué oportunidades tienen de leer de otro tipo, y si lo tuvieran y al final eligieran leer sólo eso, quién estaría autorizado para descalificarlos como lectores. 

En la práctica, todo aquel que sabe leer es lector, leamos con libertad así como escuchamos la música que más nos gusta o nos atrapa, sin etiquetas, sin miedo a ser estigmatizado; sin embargo, no todo aquel que lee logra discernir que el otro es tan libre como uno mismo; deben ya dejar de fomentarse estas divisiones clasistas, como también los linchamientos mediáticos. Todos estamos inmersos en la cultura, pero no nos tiene que gustar lo mismo que a la gran mayoría, ni mucho menos opinar con base en la vox populi. La lectura nos ayuda a tener ideas y opiniones propias, sólo que hoy estamos convirtiéndonos en tiránicos inquisidores, pero sin argumentos; para tenerlos hay que leer.  Ser o no ser lector, esa es la cuestión, diría Shakespeare.

Rosely E. Quijano León
Licenciada en Ciencias Antropológicas con especialidad en Lingüística y Literatura por la Uady. Maestra en Español por la ENSY. Profesora del Colegio de Bachilleres del Estado de Yucatán y de la Uady.
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