Lo que ya no pasó

Un derecho constitucional es el de manifestar públicamente cualquier creencia, sin embargo, en favor de la convivencia civilizada.

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En México, el matrimonio entre personas del mismo sexo no sólo es un derecho vigente en todo el país, sino que cualquier ley que pretenda restringir este contrato civil al que se realiza entre una mujer y un hombre es inconstitucional. Así de tajante, directo y sin ambigüedades. Quedó formalmente establecido por la Suprema Corte en junio de 2015. Mientras el texto constitucional no cambie, ni el máximo tribunal nacional revierta su propio criterio, este derecho permanecerá inmutable.

Allende la discusión general sobre la pertinencia de este derecho, a año y medio de distancia lo que esto permite comprobar es si, en la realidad, sus consecuencias en distintos aspectos de la vida social son o no los que los grupos contrarios al matrimonio igualitario atribuyen a éste.

Por lo pronto:

-Ya no pasó que en las escuelas se enseñe a las niñas y niños que no tienen un sexo natural por lo que, en consecuencia, pueden elegir el género al que quieren pertenecer. Mucho menos pasó que se hicieran talleres donde los niños se vistieran de falda y se maquillaran. En cuanto a las niñas, ya tiene rato que ésas comenzaron a usar pantalones, manejar coche, mandar en sus casas y negocios, mantener a sus familias y a no maquillarse, si no de plano a tirar el sostén.

-Ya no pasó que se permita la entrada de hombres adultos a baños de niñas.

-Ya no pasó que los médicos estén siendo obligados, so pena de cárcel, a realizar un aborto a cualquier menor de edad que lo pida alegando que fue violada.

-Ya no pasó que numerosas mujeres se estén convirtiendo en vientres de alquiler para homosexuales que quieren un hijo, ni mucho menos pasó que se establecieran granjas de bebés para que pudieran hacerse de ellos como de perritos.

-Ya no pasó que los padres perdieran ni el más mínimo derecho a decidir sobre la educación de sus hijos. Lo siguen teniendo igual que en el último siglo, subordinado al derecho de los propios hijos. De esta forma, ningún padre tiene derecho a privar a su hijo de educación primaria, pero tiene toda la libertad para enviarlo a una escuela donde no lo arriesgue a entrar en contacto con personas del otro sexo y sea tutelado por curas.

-Ya no pasó que se abriera el debate para legalizar la poligamia y la pederastia.

-Ya no pasó que se iniciaran presiones para que las iglesias acepten el matrimonio entre personas del mismo sexo. Nadie ha hecho ningún tipo de propuesta desde fuera para cambiar la manera como las instituciones religiosas abordan el tema.

Otro derecho constitucional es el de manifestar públicamente cualquier creencia, sin embargo, en favor de la convivencia civilizada, es siempre recomendable que los argumentos se compadezcan de la realidad. 

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