Felipe Mendoza Milán
Una mirada al mundo

Responsables de la naturaleza

Hemos tomado este planeta y con nuestra inteligencia y tecnología lo hemos explotado en beneficio nuestro.

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Las organizaciones internacionales de geología se encuentran en una encrucijada: desde el año 2000 surgió la idea de que estamos ingresando a una nueva era; hasta ese momento todos los científicos coincidían en que estábamos viviendo en la era del Holoceno, ahora hay serias dudas acerca de eso y cada vez más estudiosos parecen coincidir en que estamos ante el surgimiento de un nuevo periodo geológico al que han denominado el Antropoceno o la “Edad de los Humanos”, debido a que la tierra está cambiando rápida y dramáticamente por la actividad del hombre.  

El Antropoceno refleja con claridad el impacto de la actividad humana sobre el planeta. Sin lograr dilucidar todavía en qué momento histórico se puede ubicar el surgimiento de esta nueva era, cada vez más científicos concuerdan en que la proliferación de ciudades alrededor de todo el planeta, la utilización de plástico, cemento, acero, asfalto, vidrio y otros materiales propios de la actividad del hombre están moldeando el paisaje de la superficie terrestre y dejando profunda huella en la composición geológica de la tierra.

La humanidad en su conjunto es la responsable de éste y muchos otros cambios que la naturaleza ha experimentado por la mano del hombre. Con toda la enorme influencia y modificación del mundo natural llega ante nosotros la responsabilidad de lo que estamos haciendo con el planeta; los seres humanos somos los responsables de la tierra, de su estado actual y sin duda de su futuro.

Hemos tomado este planeta y con nuestra inteligencia y tecnología lo hemos explotado en beneficio nuestro. Ser la especie dominante nos ha llevado a considerar propiedad nuestra todo lo que la naturaleza ofrece, no nos sentimos como un integrante del mundo, sino los dueños indiscutibles del mismo, no tenemos la actitud de administradores de una creación de la que formamos parte, sino más bien la del propietario que siente tener derecho a hacer lo que le venga en gana con lo que es suyo.

Es responsabilidad ineludible de cada uno de nosotros no sólo dejar el planeta en condiciones de ser disfrutado por futuras generaciones de la misma manera que nosotros, sino contribuir para que todas y cada una de las especies que en él habitan tengan garantizado un futuro, incluidos nuestros descendientes por supuesto; no sólo es nuestra obligación preservar, sino que al terminar nuestra vida hayamos dejado este mundo en mejores condiciones que las que lo recibimos.

Siendo el hombre como especie el único dotado de conciencia, inteligencia y entendimiento que permite comprender estas circunstancias, es el responsable de la protección de la vida de todos los seres que pueblan este planeta; somos los llamados a administrar todos los recursos naturales en beneficio de todo ser viviente. Los seres humanos estamos obligados a ver tanto por nosotros como por todo ser vivo.

Con el privilegio del entendimiento llegan las responsabilidades; es mayormente responsable quien más sabe y más entiende y nadie en la tierra tiene en mayor grado que el hombre estas características, tenemos que entender y aceptar que es responsabilidad de cada uno de nosotros lo que depare el futuro a la tierra.

Contra lo que muchos extremistas proponen, el ser humano no es sólo un habitante más del mundo, y es mentira que el hombre y los demás seres vivos tengan los mismos derechos; es falso que tan valiosa sea la vida de un bebé humano como la de un elefante recién nacido. ¿Por qué razón?, sencillamente porque mayores responsabilidades implican también mayores derechos, si el ser humano es el más alto responsable de la preservación de la naturaleza, no puede en justicia ser uno más de todos los seres vivos; el máximo responsable será también quien mayores derechos tenga.

No es posible argumentar iguales derechos para todos los seres vivos, porque hasta el momento ningún leopardo se siente responsable de la preservación de las ballenas, ningún pecarí es responsable de preservar el hábitat de las águilas. 

Es el ser humano el obligado a ello y por lo tanto sus derechos han de ser también mayores que los de las demás especies. Caer en el radicalismo de ubicar al ser humano como sólo uno más de los animales con derecho a la vida es un grave error.

Seamos conscientes de nuestro papel de administradores de este mundo y preservemos su riqueza y diversidad, es nuestra obligación, nuestra responsabilidad y el futuro de nuestra especie y de todas las demás.

Felipe Mendoza Milán
Licenciado en Ciencias Sociales, Maestro en Educación y Mercadotecnia, Doctor en educación, Maestro universitario.
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