La restauración del edificio norte del Cuadrángulo de las Monjas

A pesar de su deterioro, era fácil entender el diseño, relacionados con la lluvia.

ENVÍA
  • Compartir por whatsapp

En 1951, don Alberto Ruz L. da cuenta del estado en que se hallaba el edificio norte del Cuadrángulo de las Monjas. En ese entonces, gran parte de los muros  estaban en pie. Los elementos decorativos del friso aún se podían observar. A pesar de su deterioro, era fácil entender el diseño, relacionados con la lluvia. 

Al parecer, este edificio aún no había sido restaurado, como los que se encuentran al sur, oriente y poniente, intervenidos entre los años de 1930 y 1940. En el  informe se explica que al edificio le faltaba la mayor parte de los dinteles;  es decir, las maderas que se colocaban en la parte superior de las entradas y que los que todavía estaban en su lugar estaban muy carcomidos, por lo que estructuralmente fallaban las entradas y las bóvedas que en su mayoría yacían en el suelo. 

Se podía observar que algunos tramos de la fachada habían desaparecido casi totalmente, sobre todo en la parte media del edificio.  Los elementos ornamentales como complemento de la arquitectura, en esos tramos, ya se habían desplomado.  
También se pudo notar por la disposición del derrumbe que corresponde a la fachada que hacía pocos años se había desplomado. El sector este del edificio corría el riesgo de derrumbarse. Durante el proceso de restauración de la fachada principal del edificio norte, el Arqlgo. Ruz se encontró con la dificultad de que el escombro  del derrumbe había sido removido, pues tanto las piedras de los muros como las del friso fueron retiradas del lugar donde cayeron, o tal vez reutilizadas en otros edificios. 

Las acciones de conservación en este edificio se centraron en la consolidación del zócalo de casi todas las puertas. Se consolidaron las jambas de las entradas de siete cuartos, iniciando por el lado este. Se restauró la cornisa de las entradas 3, 6, 7, 9  y 10. También se repusieron varios sectores del muro. Se realizó la consolidación de varios sectores de las bóvedas, reponiendo los dinteles. Se reintegraron paneles, mascarones del dios de la lluvia, rombos dentados, una choza, dos esculturas de tigres sobre la puerta 7, se restauró una greca y el ya borrado letrero pintado con grandes letras rojas en el muro de la fachada, en el sector este.

José G. Huchim Herrera
Arqueólogo. Director de la Zona Arqueológica de Uxmal
Ver más de José G. Huchim Herrera

TE PUEDE INTERESAR

DEJA UN COMENTARIO:

Tu E-Mail no será mostrado.
Lee nuestras políticas de comentarios,
políticas de privacidad y términos y condiciones.