Joaquín López Dóriga
En Privado

Sí, fallido, Estado fallido

Michoacán no podría estar peor, aunque algunos insistan en ver la lluvia de problemas como la calma ante la tempestad que, en este estado, significó la guerra de Calderón... Michoacán no está que arde: es el infierno...

ENVÍA

Tu silencio es estruendoso. Florestán

He insistido una y otra vez que Michoacán, y no Tamaulipas, como pareció en su peor momento, o Chihuahua, con el caso Ciudad Juárez, es el ejemplo más doloroso de un Estado fallido.

No en balde el presidente Felipe Calderón inició allí, en diciembre de 2006, su proyecto insignia de combate al crimen organizado a pesar del cual, el presidente Enrique Peña Nieto lanza, más de seis años después, otro rescate a esa entidad crucificada por los malos gobiernos, el crimen organizado, la lucha de los cárteles, el asedio a éstos de un tercero, grupos armados de autodefensa, el bloqueo a comunidades enteras, zonas de excepción, anarquía de las escuelas normales, actos vandálicos en Morelia, secuestro de unidades de transporte urbano y carga, paro semipermanente de la CNTE, la crisis de la Meseta Purépecha, la Tierra Caliente, y, el miércoles, la retención en la presidencia municipal de Buenavista Tomatlán de 28 militares encabezados por un general brigadier en el que cupo la serenidad que evitó una matanza, porque siempre estuvieron armados.

En este escenario michoacano hay que plantearse, primero, qué falló del programa Calderón, porque algo falló que agravó la descomposición.

Me rebatía Carlos Marín en Tercer Grado que es falso que Michoacán esté peor. Con su vehemencia, decía que ya no tiran costales con cabezas en Michoacán, a lo que le argumenté que ese había sido un caso aislado. Pero aceptando esa generalización, repregunto a usted, lector: ¿Michoacán está hoy mejor que hace seis años?

Desde mi punto de vista, que no tiene importancia alguna, no. Pero desde el de cientos de miles de michoacanos, que son los que cuentan, hoy están peor que entonces en lo que, sin duda, ha influido que en menos de seis años hayan tenido tres gobernadores y un olvido que pasó de la atención volcada al abandono de regiones.

Y aunque pueda molestar a algunos, hay que empezar de nuevo para superar el estado, sin duda fallido, en Michoacán, situación que si no se atiende puede convertirlo en un estado perdido.

Retales

1. Robo. Arturo Núñez me había dicho que Andrés Granier tenía un cuarto blindado para esconder el dinero que sacaban de las cuentas bancarias del gobierno. La confiscación de 88 millones de pesos que tenía escondido su tesorero, José Saiz, confirma esa versión;
2. Citado. Es ya inevitable que la Procuraduría de Tabasco, y la misma PGR, citen al exgobernador Granier para que explique de dónde salió ese dinero. Ojalá lo agarren pasado de copas, por aquello de la verdad; y
3. Mostacho. Los caricaturistas tendrán que encontrar otro personaje para retratar a Manlio Fabio Beltrones, que por primera vez en su vida se quitó el bigote característico de toda una era.

Nos vemos el martes, pero en privado.
 

Joaquín López Dóriga
Periodista y conductor de noticieros mexicano. Actualmente es el titular del noticiero nocturno principal de Televisa.
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