23 de Julio de 2017

Opinión

¿Sirve de algo el IQM?

Se tiene que evaluar la necesidad de mantener a un Instituto que ha tenido un desempeño muy discreto y hasta negligente

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El Instituto Quintanarroense de la Mujer (IQM) es un ente burocrático muy prescindible, al nivel del Instituto de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Idaipqroo) y de los organismos electorales en años sin contiendas. Quizá el problema consiste en la invención de instancias que suenan muy bonito, pero que no justifican su permanencia en un escenario de presupuestos muy limitados que obligan a sacar todo el jugo al dinero asignado por etapas.

Quizá la desaparición del IQM sea una solución extrema, por lo que se tiene que evaluar la necesidad de mantener a un Instituto que ha tenido un desempeño muy discreto y hasta negligente, negándose a intervenir en temas que involucran a las mujeres en un ramillete de conflictos.

Lo más grave es que la titular del IQM, Silvia Damián López, es señalada como glacial impulsora de una campaña muy cruel para hacer la vida imposible a empleados indeseables y lanzarlos a la calle; supongo que esta ofensiva no respeta a mujeres, razón de ser de este Instituto que se ha resignado a ser una carga burocrática y un peso muerto en la defensa de las damas.

Recientemente chetumaleña fue despedida de la Secretaría de la Gestión Pública, según por expresiones homofóbicas contra un mando superior y por tejer una maniobra perversa para dejarlo congelado y frenar una represalia. La empleada de confianza presentó su queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, sin que el IQM se haya dado por enterado del asunto que no es cosa menor.

Pero el injustificable silencio del IQM ante el despido de la empleada con 13 años de servicio en la Secretaría de la Gestión Pública se explicaría con la despiadada ofensiva para patear a los empleados de este Instituto que no ha sido capaz de convencernos de su utilidad pública, independientemente de los beneficios que otorgue a su alta e inútil burocracia. 

Quizá las mujeres que ocupan espacios de poder –por ejemplo, en el Congreso local– tengan que hacer un alto en el camino para revisar a fondo al Instituto Quintanarroense de la Mujer, replanteando su papel en un tablero burocrático que no se puede dar el lujo de soportar cargas inútiles. Porque el presupuesto es tan escaso y vaya que urge para atender a grupos vulnerables.

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