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Y si el índice de confianza en el presidente Peña ya era de por sí bajo, con esto se ha terminado de embarrar en lo más profundo...

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No voy a opinar nada de la visita de Trump a México y no porque me dé como hueva, sino porque ya bastante se ha opinado y dicho al respecto.

Pero sí deseo reflexionar junto con todos quienes tienen la gentileza de leer mi columna precisamente acerca del tremendo demonio, huracán, o pónganle ustedes el nombre de la peor desgracia que puedan imaginarse, que se ha venido a posar sobre los hombros, ya de por sí cargados desde antes, de nuestro presidente de la república, el Lic. Enrique Peña Nieto, por haber invitado a ese sujeto despreciado unánimemente por todos los mexicanos a hacerle una visita y sobre todo por las actitudes y los discursos sucedidos al concluir dicha reunión.

Bueno, creo que con esto ya estoy opinando algo, pero ni modo, no había manera de eludir el tema que está llenando páginas, bocinas, pantallas y todo medio por el cual podamos comunicarnos.

Me sorprende la unanimidad arrasadora de rechazo y desprecio que esta visita ha generado. Vi en Facebook la transmisión completa que hizo la cadena Univisión de la conferencia de prensa en donde intervienen tanto nuestro presidente como el Sr. Trump, y ahora que esta red social permite unas cuantas variantes al antiguo y simple “me gusta” para expresar nuestros sentimientos, existe una opción que es “me enoja” con una carita colorada y encendida de ira para representarla. Pues durante los poco menos de 30 minutos que duran ambas intervenciones y las posteriores preguntas y respuestas, vi miles de esas caritas de “me enoja” y ni un solo “me gusta” ni tampoco ninguna de las otras emociones. Además de que los comentarios eran exclusivamente insultos, ofensas y desprecio para ambos personajes.

¿No era previsible esa reacción? ¿De verdad alguien cercano al presidente Peña o él mismo pensaron que podrían obtener algo positivo de esto? Ignoro si existe el antecedente de que algún presidente mexicano haya invitado a un candidato de los Estados Unidos a visitarlo, pero de entrada no son iguales, no están a la misma altura, uno ES presidente de una nación soberana y el otro solo lo está pretendiendo. Puede argumentarse la vecindad, los intereses comunes, el TLCAN, lo que gusten y manden, pero esta reunión nunca fue ni pertinente, ni oportuna, ni benéfica para nadie. No hay, no existe aún una agenda bilateral que discutir con alguien que NO es, y espero que nunca lo sea, presidente de su país.

Y si el índice de confianza en el presidente Peña ya era de por sí bajo, con esto se ha terminado de embarrar en lo más profundo y obscuro del pozo en que estaba. No me gusta esto, no me agrada, no lo considero positivo.

La confianza es un valor que todos necesitamos, es necesaria para avanzar, pero no podemos regalarla así nada más, ¡Por Dios Sr. Presidente, hay que hacer algo por merecerla!

Raúl Asís Monforte González
Ingeniero civil con amplia trayectoria empresarial.
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