Un espacio vial paradójico

Ese gran ausente, la educación vial, es algo en lo que reiteradamente he insistido...

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Hace unos días una señora me hizo entender mi error al calificar el uso del espacio vial por parte de los ciclistas; circulando por la Prolongación de Montejo de sur a norte, al llegar a la esquina con la calle 21 de la Col. México se prendió el rojo en el semáforo y me detuve, pero por la derecha me rebasó una ciclista que se asomó y cruzó hasta el camellón, dejó pasar dos coches y siguió su camino, todo con el semáforo en rojo; al tocarme el verde la alcancé y le pregunté por qué se había pasado el alto y me contestó que los semáforos son para los coches, no para los ciclistas, que son peatones sobre ruedas.

Ahora entiendo por qué atraviesan los pasos peatonales montando sus bicis, por qué van en sentido contrario, por qué hablan por celular, etc.; así que cuidado con estos usuarios del espacio vial, porque son peatones sobre ruedas.

Después de esta experiencia voy también entendiendo a los motociclistas que transitan por donde les da la gana, sin respetar la franja peatonal, con exceso de velocidad, ya que tampoco son autos; el gran ausente es la educación vial, pero no sólo en estos usuarios, sino en todos los que se disputan espacios y carriles en todas las vías y sus elementos y equipamientos.

Viajando a Campeche el lunes y circulando a la velocidad máxima, 110 km/h, fui rebasado por más de 30 automóviles y camionetas, algunos circulando a más de 140 km/h, a pesar de que continuamente hay señalamientos que indican cuál es la velocidad máxima, y esto ocurre también en el espacio urbano; ese gran ausente, la educación vial, es algo en lo que reiteradamente he insistido, pero seguimos siendo líderes en coches volteados dentro de la ciudad y en los famosos semaforazos, amén del enorme número de accidentes que mes tras mes inundan los medios de comunicación.

Y en la estructura vial de la ciudad también tenemos demasiados pendientes; por ejemplo, al sur de la avenida Colón, las calles son de un solo sentido, pero al norte se convierten de doble, con una señalización insuficiente que pone en riesgo al conductor foráneo. Creo que son problemas cada día más riesgosos, ante el aumento del número de automóviles que circulan por la ciudad. Tenemos que comprometernos a ir cambiando para mejorar.

Humberto Sauri Duch
Ingeniero civil, Especialista en problemas ambientales, Ex alto ejecutivo de Ingenieros Civiles Asociados (ICA).
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