Un temblor llamado Godot

La alarma llegó, pero el temblor como se llama Godot se va a tardar un poco en aparecerse.

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Recibir noticias en el teléfono parecía muy moderno y very cool. Estar comunicado todo el tiempo te convertía en ciudadano del mundo, en una mejor personita preocupada por los aconteceres cotidianos de la humanidad.  Ahora veo que estábamos equivocados. 

Y es que no hay nada peor que estar en la intimidad de tu despacho, o en la degustación de una siesta reparadora o haciendo cuentas para ofrecer lo más posible de tus leves ganancias para aportarlas a la patriótica amortización de los pasivos de Pemex y CFE (con tal de sacar al buey de la barranca deberían mandarnos las cuentas de las comilonas de Robero Deschamps y cobrarnos un impuesto por cada relámpago que nos ilumine), y que de pronto te asusten con alertas sísmicas falsas de toda falsedad.

La alarma llegó, pero el temblor como se llama Godot se va a tardar un poco en aparecerse. No se sabe si tanto como una ocupación temporal para la extracción por las vías del fracking de hidrocarburos o gas natural (aunque es muy posible que lo que más encuentren sean narcofosas), o más o menos como el cumplimiento del nuevo programa hidráulico de Mancera para el DF que, a ojo de buen cubero, tomará 40 años, eso si no le pasa lo que a la Línea 12.

Con tanta maravilla parece increíble que  60% de los capitalinos reprueban las ideas del doctor. O sea, solo con el sentallidómetro y el Hoy no Circula era para que fuera ya muy popular entre una tropa que, hay constancia, no sabe valorar. 

Así las cosas, el único que tiene sentido del timming en las notas de celular es La Tuta, que cuando reaparece comienza a hablar mal de todos para quemarlos, como hizo con los autodefensas ahora que están muy uniformaditos y todo la cosa, que según él, le deben una lana. 

Algo así debería hacer la Secretaría de la Función Pública que si de por sí no es muy buena para multar a los funcionarios pasados de lanza, es aún peor para cobrar. Una presión más fuerte para los moreiras del mundo: amenazarlos con una temporada con Mamá Rosa condenados a escuchar en El Pinocho los argumentos del PAN para defender el salario mínimo (parece que leyeron a Marx mientras aprobaban las reformas peñistas pastoreados por el filántropo Javier Lozano).

O de plano mandar a todos estos funcionarios a Six Flags a hacer la fila del Superman sin derecho a Flash Pass y condenarlos a financiarle sus relojes de a 123 mil varos, al humilde diputado Ricardo Aldana de PRI, héroe del Pemexgate

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