Vox populi en reino de Baco

Panistas de viejo cuño, entre ellos, Patricio Patrón Laviada, denunciaron, una vez más, las presuntas irregularidades que comete el actual líder del blanquiazul, Raúl Paz Alonzo.

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Un buen día de esta semana, “copeteando” varios vasos de agua mineral en un changarrito que expende “agua de fuego” (como dirían, en las revistas del viejo oeste, los indios apaches) escuché, al lado mío, determinados comentarios sobre aspectos divergentes de la vida política estatal y nacional.

No todos los “políticos de cerveza y licores” estaban subidos de tono, así que presté oídos los menos sordos posibles para los comentarios y, finalmente, las conclusiones de los asistentes que presumían, incluso, de conocer personalmente a equis o ye personaje de los involucrados. Admito que sorbiendo, exclusivamente agua mineral, me tenía al borde de los nervios, pero no era el día selecto para los “guiskachos” que suele lamparear su humilde escribidor (cualquier invitación, los viernes, por favor); aún así, paré antenas.

La plática de los semi-beodos comenzó con los recientes acontecimientos del PAN estatal, cuando la semana pasada panistas de viejo cuño, entre ellos, Patricio Patrón Laviada, el ex gobernador de 2001 a 2007, denunciaron, una vez más, las presuntas irregularidades que comete el actual líder del blanquiazul, Raúl Paz Alonzo, además de que supuestamente está vinculado a los famosos “moches” (pedir una parte de la lana al constructor una vez que ya “amarraron” obras con alcaldes) por más de 500 millones de pesos.

Palabras más, palabras menos, el rollo sucedió de esta forma:

-En el PAN se están matando internamente, cómo es posible que el ex gobernador Patricio, ahora esté arremetiendo contra su propio partido y eso que dice él que renunció a su militancia desde hace tiempo; entonces, ¿qué le importa? -dijo un parroquiano que bebía una cerveza bien fría.

-No, lo peor es que los Patrón Laviada están encabronados por la traición de Raúl Paz a su familia con la separación de Cecilia, su exesposa, y se lo van a cobrar –sostuvo el otro interlocutor.

-¿Y no están pensando en que eso puede ser contraproducente para el propio PAN conforme se acerquen las elecciones de 2018?, están bien locos en ese partido –dijo el tercero interesado.

-Algo es cierto: Paz desperdició su capital político de la manera más PEN…, ya que estaba enfilado hacia grandes proyectos y, sobre todo, contaba con el afecto personal de la familia Patrón Laviada. Iba para alcalde de Mérida y, chance, para gobernador –repitió uno de ellos al momento que pedía un trago más (por cierto, whiskey de lo mejorcito).

-Pero no nos hagamos a los PEN… lo que hizo Paz (separarse de su esposa y estar supuestamente vinculado con otra damita), lo han hecho un montón de panistas, priístas y hasta perredistas, sólo que hay momentos para hacer las cosas y Raúl la regó gacho. Es su pex –soltó uno de los cuatachos.

-Pero, ¿saben qué onda? Me dio mucha pena saber que don Benito Rosel Isaac, aquel polémico político, tremendo orador, ahora está muy apagado; dicen que en esa rueda de prensa no habló, casi ni se movió –afirmó uno de los cuates.

-Sí, está enfermo, parece que tiene problemas de movilidad en el cuerpo; su hijo Juan Carlos (Rosel Flores) lo lleva determinados días al ayuntamiento de Mérida para que se distraiga. Allí se la pasa tirando rollos políticos en el Facebook –describió uno de los amantes de Baco que, la verdad, tenía su buena botella al frente (de 800 varos a la venta en el bar).

-¿Entonces, qué va a pasar con el PAN, quién va para la alcaldía de Mérida y quién para la gubernatura en 2018? –terció otro con voz más pastosa.

-Pues, quién sabe, pero dicen por allí que (Mauricio) Vila le apuesta para que Cecilia Patrón sea su sucesora y él para la gubernatura; conozco lo que pasa dentro –aseguró un rechoncho bebedor con aires de suficiencia.

-¿Así las cosas? ¿Vila a la gubernatura y Cecilia para la alcaldía de Mérida? ¿Será? –cuestionó el otro compañero de parranda.

-Los panuchos no están para el horno; los priístas suelen decir que la caballada está flaca, pues así está Acción Nacional, sin mucho rumbo y sin líderes como un Benito Rosel o una Ana Rosa Payán Cervera –afirmó el ingestador de Chivas Reagal.

De repente, uno de ellos, ya más “mamey” y observando su copa, soltó: ¿Y qué onda con el PRI, quién va para la gubernatura y la alcaldía de Mérida?

-Ahh, pues allí hay varios ganones, pero va a contar mucho la influencia del presidente Peña Nieto y del gobernador Rolando (Zapata); si por Rolo fuera, pues está Víctor Caballero (actual secretario de Educación) –explicó el rechonchito chupador.

-Está el gordito (Jorge Carlos) Ramírez Marín, Mauricio Sahuí (Rivero) y hasta Felipe Cervera (Hernández), chance de allá salga el bueno para la gubernatura –explicó el tomador de cervezas que, para ese entonces, ya almacenaba 12 botellas de Tecate Light.

-¿Y a Pablo (Gamboa) dónde lo pones? –preguntó uno de ellos.

-Le va a tocar algo, ya verás, chance y lo metan a competir por la alcaldía o se va para senador y prepararse para la gubernatura más adelante –afirmó el que presumía de conocer más.

-Bueno, dejémonos de CHIN… ¿quién por la alcaldía y quién por la gubernatura? –apresuró uno de los amigos como tratando de terminar con la plática y dedicarse a lo que vinieron: a chupar como cosacos.

-La cosa va así, ya verán: Sahuí para la alcaldía y el gordito para la gubernatura –ratificó el considerado gurú político.

-Qué madre, vas a ver que será Mauricio contra Mauricio (Vila y Sahuí), te lo apuesto pelachich –dijo otro soltando una risota.

-Oye, es cierto que al gordito Ramírez lo quieren desprestigiar por el borlote que salió en redes sociales cuando alguien le reclamó en el parque Kukulcán –preguntó uno de ellos.

-Eso dicen y las malas lenguas señalan que la orden de fregarlo provino del Palacio de la calle 61, ¿cómo lo ves? –respondió el chelero.

-En la guerra y en el amor, todo se vale –rió y bebió el supuesto más conocedor.

Todo puede pasar –dije entre mí-, total los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.

Y de allí, la tercia de cuates, con sus chevas y “güiskis”, siguió con sus temas espinosos. También la hicieron de analistas nacionales y “disertaron” sobre la renuncia de Luis Videgaray a la Secretaría de Hacienda y el retorno de José Antonio Meade (se pronuncia ‘mid’ y no ‘mear’, que conste, eh); también le lanzaron flores al imbécil de Donald Trump y no bajaron de ya saben qué a don Enrique Peña Nieto. A uno de ellos le salió su lado religioso y alabó la canonización de la Madre Teresa de Calcuta.

“Hasta que alguien dijo algo interesante”, me volví a cuestionar.

Y allí los dejé. Ya estaba demasiado empachado con dos aguas minerales, hielo y buenas dosis de cacahuates y charritos. Pura politología popular, no cabe duda. Me hizo el día.

Amiguitas y amiguitos, ya saben: sugerencias para que escuchemos más la voz del pueblo y no a políticos rolleros (en mi pueblo se les dice de otra forma), enviarlas a [email protected] y/o [email protected]

Luis Boffil
Periodista en Grupo SIPSE.
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