Ya van varios avisos

La captura de Flavio Gómez Martínez, hermano menor de 'La Tuta' en una zona residencial de Mérida es una llamada de atención para todos.

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Yucatán es, sin duda, el Estado más seguro del país –o uno de los más seguros- y eso gracias, entre otros factores, a una eficaz labor de inteligencia policíaca, a que las autoridades realizan intensas campañas de prevención en sitios considerados proclives a la delincuencia y a que hay una sociedad activa y vigilante. Esto está fuera de duda porque los hechos así lo dicen.

Sin embargo, de vez en cuando aparecen por aquí y por allá avisos de que no estamos en Jauja y de que si bajamos la guardia puede ser tarde cuando reaccionemos y el estatus del que hoy nos enorgullecemos y que legítimamente presumimos sea un mero recuerdo. 

La captura de Flavio Gómez Martínez, hermano menor de Servando, La Tuta, en una zona residencial de Mérida la madrugada del viernes 27 es una llamada de atención para todos, empezando por las autoridades, para no bajar la guardia.

Recuérdese que unas semanas antes, en Telchac Puerto, policías federales capturaron a cinco sujetos en posesión de 25 kilos de cocaína y de armas largas y que en octubre de 2014, en el Fracc. Las Américas, cayó en manos de la policía Lázaro Rivadeneira González, un importante capo del Cártel del Golfo. Este sujeto, de apodo El Greñas, vivía tranquilamente en la ciudad, lo mismo que Flavio, operador de Los Templarios que lideraba en Michoacán el mediático Tuta.

En los primeros días de este año, la policía detuvo con un arsenal a otro sujeto, Angel Alejandro González Patrón, El Jaguar, quien trabajócomo guarda de alto funcionario del gobierno estatal anterior, pero luego fue puesto en libertad porque comprobó la “legal” –hágame el favor- posesión del armamento.

Todo esto y otros sucesos que van saltando de vez en cuando a la vista pública son, insisto, llamadas a tiempo, avisos de que no estamos en el Paraíso y que lo que hoy tenemos es frágil y está expuesto a los violentos acontecimientos que sacuden amplias franjas del territorio nacional. La tarea es de todos, no sólo del gobierno ni sólo de la policía. 

Yucatán exige de sus hijos –y de quienes vienen de fuera- que hagamos todo lo que en nuestras manos esté para seguir siendo el Estado seguro y tranquilo del que hoy nos vanagloriamos. 

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