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Ciudad de México.- El acné no es solo cosa de adolescentes, y los brotes pueden persistir en la adultez. Pero hay otra afección cutánea común, la rosácea, que provoca un tipo distinto de mancha, que ataca en la adultez, y que no responde a los productos normales para el acné.

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De acuerdo con El Debate, la primera señal característica de la rosácea es la tendencia de sonrojarse o ruborizarse fácilmente. Podría notar un enrojecimiento en la nariz y las mejillas. El color podría abarcar la frente, el mentón y las orejas, además del pecho y la espalda. Otras señales son brotes parecidos al acné, una piel gruesa y con bultitos, y en algunas personas, ojos rojos e irritados.

Estas son algunas señales de advertencia de la rosácea:

Enrojecimiento temporal o permanente de las mejillas, la nariz y más allá.

Pequeños vasos sanguíneos visibles en la superficie del rostro.

Bultos o espinillas en la cara. Ojos llorosos o irritados y párpados inflamados.

Aunque se desconoce su causa exacta, la rosácea tiende a ser cosa de familia, y desencadenantes que van desde el sol y el estrés hasta el vino y la comida picante pueden provocarla. Muchos de los 16 millones de estadounidenses que viven con la rosácea tienen entre 30 y 50 años de edad, y tienen piel clara, pelo rubio y ojos azules.

A diferencia del acné adolescente, que con frecuencia al final desaparece, la rosácea no tratada puede seguir empeorando de forma indefinida. También conduce a distintos grados de distrés y restricciones en el estilo de vida, desde no comer ciertos alimentos hasta no acudir a los compromisos sociales por la vergüenza.

Pero hay ayuda disponible, así que no ignore las señales de advertencia ni posponga ir al dermatólogo para obtener tratamiento. Las opciones incluyen tratamientos tópicos, antibióticos y terapia láser para destruir los vasos sanguíneos visibles. Además, trabaje con su médico para determinar sus desencadenantes particulares y poder evitarlos para limitar los brotes.