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ESPAÑA.- El humo del cigarrillo contiene alrededor de 4 mil 700 sustancias nocivas, entre las que destacan la nicotina y el monóxido de carbono, altamente dañinas para el organismo que las inhala. Así, como las personas que conviven con gente que fuma se convierten en fumadores pasivos, también le sucede a las mascotas.

Aunque no absorba directamente el humo del tabaco, un fumador pasivo puede correr los mismos riesgos que el propio fumador, de manera que los animales de compañía se exponen a los mismos problemas de salud que sus dueños, informa el portal La Vanguardia.

El sistema respiratorio de los animales es muy similar al del humano, con lo cual no es extraño que el humo del tabaco les afecte de forma indirecta. En esta misma línea es importante diferenciar entre cómo afecta esto a perros, gatos u otros animales como pájaros, conejos, o hámsters. Es importante saber que si se acostumbra fumar dentro del hogar, el aire de ese ambiente puede contener el triple de nicotina y monóxido de carbono, y hasta 50 veces más sustancias cancerígenas que el humo del tabaco que inhala el propio fumador.

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(Foto: Internet/Contexto)

En perros

Los perros con el hocico más alargado son más propensos a que el humo del tabaco les provoque cáncer nasal y de pulmón. Esto sucede porque las sustancias penetran y se acumulan en la mucosa nasal con mayor facilidad. Debido a que las irritaciones son uno de los problemas más comunes en mascotas de personas fumadoras, los canes pueden presentar conjuntivitis, picor en los ojos e incluso, tos.

Es muy común, sobre todo en este tipo de animales, que les provoque náuseas y una pérdida de apetito como consecuencia. El Hospital Veterinario Cruz Cubierta de Valencia, explica que, “los perros pueden padecer bronquitis, asma y alteraciones cardiovasculares con mayor facilidad, sobre todo, aquellos que viven en hogares donde se fuma y no se acostumbra a ventilar”.

(Foto: Internet/Contexto)

Gatos

En el caso de los gatos está científicamente demostrado a través de un estudio realizado por la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Tuft (Estados Unidos), que el riesgo de que los felinos padezcan tumores se multiplica por cinco, sobre todo en el caso de linfomas y cáncer en la boca, concretamente el de células escamosas.

Esto se produce porque las células cancerígenas del humo del tabaco, el cual queda flotando en el aire, se impregna al pelaje de los gatos y queda adherido en él. El animal al acicalarse, acción en la que invierte casi el 80% de su tiempo, las lame, contaminándose la mucosa oral y produciendo al tiempo la enfermedad. Una de las medidas para evitar estos padecimientos, es que se bañe al minino un par de veces al mes.

(Foto: Internet/Contexto)

Otros animales

En este apartado hay que destacar a las aves. Estos animales son los más vulnerables al humo del tabaco. Los mismos son especialmente sensibles por su sistema respiratorio, ya que tienen sacos aéreos distribuidos por todo su cuerpo, además de sus pulmones. Los pájaros tienen una elevada probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón o neumonía, y dependiendo de su exposición, pueden llegar a morir.

Por otro lado, animales pequeños como los conejos como fumadores pasivos, pueden desarrollar problemas cardíacos. Si hablamos de reptiles, existen casos en los que estos animales han desarrollado problemas graves de irritación de ojos, temblores o anomalías cardíacas.

Otro de los aspectos que puede afectar a los animales relacionados con el tabaco y más allá del humo, es la intoxicación por nicotina. La misma puede ocurrir si el animal ingiere un tabaco o un trozo de este, si bebe agua contaminada por un cigarrillo o si consume algún producto para dejar de fumar como un parche o un chicle.

Los síntomas de envenamiento por nicotina incluyen babeo, convulsiones, contracción de las pupilas, vómitos, diarreas y demás problemas cardíacos junto a fallos en la digestión. Lo más recomendable (además de dejar de fumar) es hacerlo en una zona privada a la que la mascota no tenga acceso continuo.